PSOE-Podemos, un proyecto devastador

Cayetano González

Hace unos días, Pedro Sánchez puso en circulación un nuevo mantra cuyo único objetivo era salirse por la tangente cuando le preguntaron su opinión sobre el vídeo de Podemos contra la Monarquía en el que se comparaba al rey emérito con el narco Pablo Escobar. “PSOE y Podemos somos dos partidos distintos, venimos de culturas diferentes”, dijo el actual inquilino de la Moncloa.

Para ser dos partidos distintos, que vienen de culturas diferentes, no está nada mal el sinfín de coincidencias que existen entre ambos y que se están plasmando día a día en un proyecto devastador para España y para los españoles. Es evidente que ese proyecto tiene un objetivo prioritario: la demolición del régimen constitucional del 78, Monarquía incluida.

Pero también es un proyecto ideológico que persigue un cambio radical en la sociedad, en el terreno de los principios y valores, con iniciativas legislativas enmarcadas en eso que se ha venido en llamar ingeniería social. Esta semana se aprobará en el Congreso la ley de eutanasia, una medida que ataca directamente los cimientos morales y éticos de una sociedad, al legislar contra el derecho a la vida del ser humano. Es igual de grave que ese derecho se conculque en el momento de su concepción (aborto) que al final de la vida (eutanasia). En el caso del aborto, la ministra Montero ya ha anunciado la reforma de la actual ley y volver a la de Zapatero, en la que no hacía falta el consentimiento paterno para abortar a las menores de edad. Y en los próximos días también se aprobará definitivamente la Ley Celaá, que constituye un ataque directo a la enseñanza concertada, a la educación especial y por tanto al derecho de los padres, reconocido en la Constitución, a elegir el tipo de educación que quieran para sus hijos.

Por lo tanto, menos distingos y menos culturas diferentes. Sánchez está encantado con el trabajo sucio que le hace Podemos, por ejemplo, en los pactos con los independentistas catalanes de ERC o con los herederos políticos de ETA. También Iglesias y sus secuaces son la punta de lanza en los ataques a la Monarquía, con acciones tan deleznables como el citado video de la pasada semana.

El único objetivo de Sánchez es la permanencia en el poder. Si eso pasa, como de hecho ya está pasando, por hacer del PSOE un proyecto a su servicio, no le temblará la mano. Si la Monarquía y el rey Felipe VI son el último bastión para defender el Estado de derecho y el régimen constitucional salido de la Transición, habrá que maniobrar lo que haga falta para que deje de ser esa última fortaleza. Si hay que imposibilitar la alternativa democrática que pueden encarnar partidos como el PP o Vox, se aísla al primero y se demoniza al segundo. Si en el Poder Judicial hay atisbos de resistencia al poder omnímodo de este Gobierno social-comunista, se planifica el asalto a dicho poder por la vía del Consejo General del Poder Judicial. Todo por el poder.

Teóricamente, PSOE y Podemos son dos partidos distintos y vienen de culturas diferentes, pero en la práctica el proyecto que les une es mucho más fuerte que las diferencias que puedan tener en su acción de Gobierno. La factoría monclovita de Iván Redondo tendrá que pensar en otro mantra, porque este último no cuela. Sánchez está encantado con Iglesias, al que deja y seguirá dejando hacer todo lo que haga falta siempre que le sirva para su proyecto de permanencia en el poder y de transformación de la sociedad.

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