La indecencia es la de Sánchez

Cayetano González

Decía hace unos días el socialista Patxi López, en una entrevista en El Correo de Bilbao, que su partido había pactado con Bildu, "porque la oposición del PP es indecente". Y se quedó tan ancho, igual que se quedó cuando, siendo secretario general del PSE, no dejó acceder a Mariano Rajoy y a María San Gil a la capilla ardiente del militante socialista Isaías Carrasco, asesinado por ETA en Mondragón el 7 de marzo de 2008.

López ya sabía para entonces lo que era la indecencia en política porque él se había ejercitado en ella. El 6 de julio de 2006 se reunió en el Hotel Amara de San Sebastián con los dirigentes de Batasuna Arnaldo Otegui y Rufino Etxeberría, en pleno proceso de negociación política de su jefe, Zapatero, con la banda terrorista ETA. Batasuna estaba en ese momento ilegalizada, pero eso no fue óbice para que López, acompañado por Rodolfo Ares, mantuviera esa reunión.

De esa forma se cumplió lo que poco más de un año antes (el 12 de mayo de 2005) había predicho, en una carta que le había enviado a López, la madre de Joseba Pagazaurtundua, militante socialista asesinado por ETA en Andoain el 8 de febrero de 2003. "Patxi -decía Pilar Ruiz Albizu en su misiva- ya no me quedan dudas que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Que solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!".

Pero la indecencia política de López, la de antes y la de ahora – al comparar el comportamiento del brazo político de ETA con el del PP- es superada con creces por su actual jefe y rival en las primarias del PSOE, Pedro Sánchez. El actual Presidente del Gobierno no sólo ha pactado con Bildu en Navarra o en el Congreso de los Diputados, sino que pone todos los medios para "blanquear" a los herederos políticos de ETA para que sean percibidos como un partido normal, un partido más del arco parlamentario.

Un partido -porque, aunque Bildu sea formalmente una sopa de siglas, quien de verdad manda y corta el bacalao en esa coalición es Sortu- que acaba de anunciar que incorporará próximamente a su dirección al último jefe de ETA, David Plá. Con este partido que va a tener en su núcleo dirigente al último jefe de la banda terrorista es con quien pacta Pedro Sánchez. ¿Qué tal el nivel de indecencia de tu partido, Patxi? ¿Te parece mayor o menor que la del PP?

Los planes de Sánchez con Bildu van más allá. Ya muy pocos dudan que si tras las próximas elecciones vascas, la suma de Bildu-PSE y Podemos diera para gobernar en Ajuria-Enea, el actual inquilino de la Moncloa, en su estrategia frente-populista no dudaría en ordenar que el PSE votara la investidura de Arnaldo Otegui como lehendakari.

El PNV es consciente de todo esto, y por eso ha realizado en los últimos meses alguna maniobra de acercamiento al PP, tanto en el País Vasco como en Madrid. Son conscientes que, llegados a ese punto, su única tabla de salvación sería contar con el apoyo de los escaños que pudieran conseguir en el Parlamento Vasco los populares. En la actualidad son seis, y las encuestas pronostican un resultado muy similar.

Así es el PNV: apoya la moción de censura a Rajoy presentada por Sánchez y dos años después empieza a ver que este en el fondo, lo que desea es desalojarles del poder en el País Vasco. El PNV siempre han jugado a todas las bandas y no les ha ido mal, pero lo que empiezan a atisbar en el horizonte tras los "arrumakos" de Sánchez con Bildu son palabras mayores para sus intereses: ser desalojados del poder y reemplazados por sus hijos descarriados que un día se fueron de la casa del padre a la que nunca han querido volver porque detestan al padre.

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