¿A quién engaña el PNV?

Cayetano González

Después de estar agazapado durante un tiempo, tras el fiasco del Plan Ibarretxe, y al socaire del proceso secesionista de Cataluña, el PNV, una vez más, ha vuelto a enseñar la patita independentista. Algo a lo que no ha renunciado ni renunciará si quiere seguir siendo el partido fundado por Sabino Arana el 31 de julio de 1895.

Hace unos días, el PNV presentó su propuesta de reforma estatutaria en el el Parlamento vasco. El partido liderado por el tándem Urkullu-Ortuzar pretende que el resto de España reconozca que los vascos constituyen un "sujeto político-jurídico titular", lo cual choca frontalmente con el artículo 1.2 de la Constitución, en el que se afirma: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado".

No se quedan ahí las pretensiones del PNV. También quiere que se posibilite el derecho a decidir, la bilateralidad con el Estado; que se reconozca que el pueblo vasco es una nación y que se le permita una mayor "acción exterior" en organismos internacionales. Además, quiere asumir las competencias en materia de justicia, política penitenciaria, Seguridad Social. Es decir, quiere que en la práctica Euskadi sea un Estado que tenga una relación de igual a igual con el español.

Nadie que conozca mínimamente la historia y la trayectoria del PNV se debería llevar una sorpresa por este despertar de su alma nacionalista en detrimento de su alma pragmática. Siempre ha sido así, y desde la Transición, de una manera descarada. Por eso, el PNV no engaña a nadie, salvo a los que se quieren dejar engañar, o a los que anteponen sus cortos intereses personales y partidistas a una acción política en la que prime por encima de todo la defensa de la unidad de la nación.

Decía este pasado domingo el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, en una entrevista en El Correo: "Hay que parar los pies al PNV para defender la estabilidad". No estaría de más que Alonso, aparte de a un periódico, se lo dijera también al presidente de su partido y del Gobierno, que no disimula nada su cortejo al PNV para obtener de este partido el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Hablar, como han hecho Rajoy y algunos ministros, de la lealtad y del sentido de Estado del PNV es una ofensa, no sólo al sentido común, sino a tantos vascos que, no siendo nacionalistas, han tenido que soportar durante muchos años la dictadura nacionalista: la de ETA matando y la del PNV imponiendo desde el poder el nacionalismo obligatorio.

El PNV es un experto a la hora de oler y aprovechar la debilidad del adversario político. Sabe de sobra que Rajoy está dispuesto a muchas cosas con tal de asegurarse una aprobación de las cuentas públicas que le posibilite su continuidad en la Moncloa hasta junio de 2020.

En este contexto, vuelven a cobrar toda su fuerza las palabras pronunciadas hace unos días por la joven dirigente de las Nuevas Generaciones del PP vasco, Beatriz Álvarez Fanjul, en un acto de su partido. A la pregunta de qué creía que les diría Gregorio Ordoñez si estuviera allí presente, Beatriz contestó:

Teníamos unos principios que muchas veces hemos dejado de lado, y lo que Goyo nos diría es: vuelve a tus inicios, vuelve a tus principios, vuelve a ser lo que eres, convence, ilusiona e influye en la sociedad vasca.

Y yo añado que Goyo nunca permitiría que el PP se apoyara para permanecer en el poder en un partido que lo que quiere y busca es la ruptura con España. Él combatió valientemente no solo a ETA, también al PNV. Los miembros del Gobierno -Soraya, Cospedal y Zoido- que estuvieron el pasado día 3 en San Sebastián en el acto de entrega del premio de la Fundación Gregorio Ordoñez deberían tomar buena nota de ello, porque si no, ¿para qué fueron?

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