¡Más dinero para Montero!

Carmelo Jordá

Quizá el principal cambio, por no decir el único, que ha supuesto en la política española la irrupción de Podemos ha sido la pérdida absoluta del disimulo. ¿Que hay que colocar a la parienta de ministra? Se la coloca. ¿Que hay que cobrar un pastizal de una dictadura por un informe que nadie ha visto ni verá? Se cobra. ¿Que hay que meter a los amigotes en el ministerio? Se los mete. ¿Que los amigotes están condenados o imputados? Pues se echa la culpa a los jueces y aquí paz y después gloria. Un arte del descaro, hay que reconocerlo, que ha perfeccionado singularmente Pedro Sánchez, campeón mundial del rostro de acero.

Pero volvamos a Podemos, que tampoco son mancos. En solo unos pocos días el Ministerio de Igualdad que ministrea Irene Montero ha aparecido en los medios por dos noticias: la primera, gritada a los cuatro vientos por la propia Montero, que la cartera tendrá un presupuesto de más de 500 millones en los próximos PGE. La segunda, que resulta imposible no relacionar con la anterior, que Carlos Sánchez Mato, Celia Mayer e Isa Serra pasan a formar parte del estelar equipo de cabezas pensantes de un departamento que ya es algo así como un dream team de la estupidez progre, los galácticos del bobofeminismo, los 400 fantásticos de la lucha contra el heteropatriarcado… y la inteligencia.

Ninguno de los tres nuevos asesorazos –por los sueldazos que van a pillar– es un recién llegado a esto de la política y, de hecho, llevan abrevando del presupuesto unos años: Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer fueron concejales del Ayuntamiento de Madrid y su nivel de incompetencia fue tal que hasta Carmena tuvo que echarlos a mitad de legislatura. Isa Serra, por su parte, tuvo la visión de futuro de apuntarse a Juventud sin Futuro y desde entonces ha sido una de las caras más visibles de Podemos, partido del que todavía es "coportavoz estatal" y al que ha representado en la Asamblea de Madrid varios años, hasta que salió por la puerta de atrás antes de las elecciones de mayo.

Además de su ideología comunista y su pasión por vivir del presupuesto, los tres coinciden en, al menos, una cosa más: un paso nada honroso por los juzgados. Peor en el caso de la menor de las Serra, condenada ya a 19 meses de cárcel por agredir a una mujer policía –a esta hermana no la creyeron– en una sentencia que emitió el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y ratificó el Supremo, que no son palabras menores.

Mato y Mayer, por su parte, no han sido condenados, pero se van a enfrentar a un juicio en el que serán acusados nada más y nada menos que de malversación. Como ven, el partido que venía a dignificar la política pone la ejemplaridad por encima de todo.

525 millones dicen que tendrá Montero para sus cositas ministeriales, los informes de impacto de género, esos cursos de nuevas masculinidades que tanto necesitamos y, como ven, pagar sueldos generosos a personajes ejemplares. A mí me parece poco, ¡hay que darle más dinero a Montero! Ninguna campaña política o publicitaria sería tan útil como este ministerio para que todos los españoles sean conscientes de que eso de que con los impuestos se pagan la sanidad, la educación y las carreteras es la más sucia media verdad del mundo. Sí, se paga eso, pero sólo para que de paso se puedan pagar los generosos sueldos de miles de Matos, Mayers y Serras. Recuérdenlo todos cuando el próximo mes el Estado se lleve la mitad de su nómina.

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