Una derrota a la dictadura de Castro

Carlos Alberto Montaner
Volvió a suceder. La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó de nuevo una resolución en la que se muestra la preocupación de ese organismo con los atropellos que se cometen en la Isla contra los demócratas. La votación fue 22 a 20. Todas las democracias europeas más Canadá y Estados Unidos, apoyaron la moción presentada por checos y polacos. Cuatro países latinoamericanos también lo hicieron. Otros cuatro se abstuvieron. Junto a la dictadura sólo votó uno: Venezuela, hoy gobernada por un "tercermundista" de libro de texto: el inefable Hugo Chávez.

Lo interesante es que esta vez fue Castro, con su torpeza y bravuconería, quien provocó esta derrota al llamar al presidente De la Rúa "lamebotas de los yanquis". Tras esta grosera agresión verbal, Argentina, que estudiaba abstenerse, no sólo decidió condenar al régimen cubano, sino le pidió a Uruguay que hiciera lo mismo: ahí están los dos votos de diferencia.

Para los demócratas cubanos esto tiene una especial significación, dado que Castro había asegurado que esta vez "derrotaría al imperialismo".

Al margen del desastre diplomático que significa esta victoria de las democracias, es posible que este episodio traiga consecuencias graves para tres guatemaltecos detenidos en La Habana y acusados de terrorismo. Al representante de Cuba en Ginebra, Carlos Amat, conocido como "el Carnicero" cuando fue fiscal en numerosos juicios políticos celebrados en Cuba en los sesenta, se le oyó decir algo terrible : "ahora vamos a responder con el paredón". Son capaces de hacerlo.

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