La batalla cultural de una política deseable

Antonio Robles

El libro de Cayetana Álvarez de Toledo Políticamente indeseable podría haberse ventilado con 120 páginas. En realidad, las 399 restantes sólo son el contexto y el pretexto del que se sirve para exponer el diagnóstico de un tiempo político degradado y enfrentarlo al ideal ético y épico de su cosmovisión política como solución para salir de tal decadencia. La decadencia no sólo de España sino de todo Occidente.

Me temo, sin embargo, que la jauría de sus enemigos políticos, dentro y fuera del PP, prefieran la hojarasca del forcejeo político interno de su partido. Carnaza tienen. La justa y bien expuesta. Evanescencia, correveidiles, sicarios, cobardía, feria de vanidades y poder, el cáncer de la política encarnado en la Teodocracia. El tiempo convertirá toda esa hojarasca en humo, y en su lugar permanecerá el diagnóstico de la putrefacción política, y su antídoto. Con España abierta en canal, una clase política subsidiada, y una ciudadanía incapaz de responsabilizarse de la libertad que disfruta.

El libro podría titularse historia de una decepción, pero la elegante soberbia de la líder de "Libres e Iguales" no se lo permitiría. Sin embargo, lo parece. Creyó en el joven Pablo Casado cuando culminó su triunfo en el Congreso como nuevo líder del PP con un discurso rompedor, fresco y, sobre todo, esperanzador. El mismo que le propuso ganar la batalla por la hegemonía moral designándola como número uno de la lista por Barcelona. Ella misma recuerda las palabras de Pablo para convencerla: "Yo no sólo respeto tu libertad, sino que te pido que la ejerzas. Quiero que traigas el espíritu de Libres e Iguales al PP. Qué des la batalla ideológica y cultural a la izquierda y el nacionalismo, ahora en nombre de mi partido, que es el tuyo".

Imposible no entusiasmarse con la posibilidad de dar la batalla cultural a la izquierda reaccionaria encamada con populistas y nacionalistas para poder nivelar el tablero de la legitimación democrática. Darla de frente, sin eufemismos, con transparencia y el espíritu épico de las causas que deben librarse por responsabilidad cívica con tu patria. El texto es un recuento sistemático de los males que aquejan a España y un vergel de soluciones racionales. Desesperado y optimista a la vez. Su lectura reconforta.

El sabor amargo que deja su destitución como portavoz del Congreso no surge de su caída, sino de la renuncia de Pablo Casado a esa batalla cultural a la que se había comprometido. Un allegado más de la política que está más pendiente de conservar el poder, que de liderar "una alternativa al modelo político y cultural vigente". Flotando en la nada queda esta exhortación al hombre débil que la acaba de destituir: "No tengas miedo… Miedo a la izquierda. Miedo a la derecha. Miedo a los medios. Miedo al qué dirán. Hay una nación huérfana, devastada, esperando que la lideres. Y no te diriges a ella".

Es una lástima: "La política es la actividad donde la irracionalidad, el cinismo, la cobardía y la mentira alcanzan su máxima capacidad de destrucción. Y, por tanto, la política es también donde resulta más urgente una intervención a favor de la inteligencia, la razón y la verdad". Y la acción sin complejos. Era el tiempo de esta revolución mental en el centro derecha, y su líder renunció a ella. Mientras, la degradación de la honestidad del gobierno presidido por Pedro Sánchez está disolviendo todos los referentes morales. El campo sigue abonado en espera de líderes con coraje. Como Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

Decía al principio que buena parte del libro es hojarasca procedente de las rencillas políticas al uso. Imprescindibles, sin embargo, para comprender la degradación de tanto chiquilicuatre. Ayudan a comprender el mensaje político de fondo. Tras esa hojarasca, casi sin darte cuenta, te vas encontrando pepitas de oro limpias y luminosas. Algún día serán las reservas racionales del Banco de España. En espera de una generación lúcida de ciudadanos libres e iguales.

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