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Antonio Escohotado

Se borró el mal cuerpo de empatar con los bilbaínos y quedar apeados de la cabeza, ante todo porque Courtois sigue intratable, y Varane recobró íntegras sus virtudes. Con dos valladares de ese calibre hace falta equipo y medio para batir al Real, y ni siquiera el disciplinado y aguerrido Getafe se acercó a ello. Más bien pudieron caerle dos o tres más, a despecho de contar con tipos como Mata y Ángel entre otros, que se hincharon a tirar e incordiar.

Por cierto, no deja de ser notable que esta ciudad tenga cuatro equipos jugando en Primera, dos de ellos con aspiraciones todavía a todo, el Geta jugando la Europa League y el Lega bien abajo, aunque atacantes tan finos como Braithwhite y Óscar quizá basten para mantenerse. La Liga depara semana tras semana el más alto nivel del continente, y además del Real, el Barça y el Atlético, tanto el Valencia, el Sevilla y la Real empujan fuerte, mientras outsiders como el meritorio Levante pueden ganarle a cualquiera si la suerte no se pone de cara. Ojalá el país se acercase políticamente a su florecimiento balompédico.

Volviendo a los merengues, la mano derecha y la izquierda de Zidane regalan rotaciones sensatas y recuperaciones sorprendentes, como las de Isco y Bale, que sin emular sus mejores momentos bastan para fortalecer a un equipo galvanizado ante todo por Valverde, y el renovado buen hacer de Kroos. A Carvajal le falta todavía añadir a su omnipresencia algo más de tino en pases y regates, Militao sigue demostrando facultades sobradas, y Mendy progresa brillantemente, sumando fintas y desborde a su manifiesta capacidad para cerrar la banda. Modric sigue siendo Modric, un mago benévolo que dosificado con prudencia supera incluso la falta de gol exhibida en otros periodos, y cuando vuelva Hazard el bloque promete.

Lástima que Vinícius añadiese a sus problemas para culminar cierta desidia, y en condiciones tan favorables como media hora ante un equipo lanzado al ataque se permitiese perder algunos balones por falta de concentración. En su caso el mal lleva consigo la penitencia, teniendo como tiene dos o tres sustitutos idóneos. Y, de hecho, es una gran noticia para el madridismo que todos tengan suplentes a su altura, salvo quizá Courtois y Benzema, porque cancela la dependencia de algún intocable. Bendito sea quien tenga a Cristiano o Messi; pero tampoco olvidemos que su sola existencia induce la debilidad que el ajedrez llama pieza sobrecargada. No se sabe bien cómo, resulta que el Real no ha tirado la Liga del modo acostumbrado, y sus piezas tampoco están sobrecargadas, mérito sin duda de todos, donde sobresale por cierto el de José Ángel Sánchez, y el de Florentino.

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