Se necesita un partido de izquierdas

Amando de Miguel

Qué tontería, ¿pero no nos basta con la media docena de partidos de izquierda que tenemos? Sí, claro, se definen de izquierdas y hasta revolucionarios (ahora se dice "radicales y populistas"), pero ninguno es la izquierda que necesita la España actual. En el mejor de los casos se trata de una izquierda convencional, antigua, prepóstera. Baste decir que, al referirse a la igualdad (el valor típico de la izquierda) se fijan sobre todo en la "igualdad de género", que es la que más ha avanzado. Hay otras desigualdades más perentorias. Por ejemplo, no son iguales todos los niños de las regiones con dos lenguas cuando les es tan difícil que se les enseñe en castellano. No es mucho pedir. Después de todo, el castellano es la lengua oficial de España. Más aún, es la única lengua en la que se entienden todos los españoles por primera vez en la historia. Pues bien, no veo que los partidos de izquierda revindiquen tal igualdad educativa. Tampoco parecen muy de izquierdas los que mantienen el privilegio fiscal del País Vasco y Navarra; no digamos cuando lo extienden a Cataluña.

La igualdad será el típico valor de la izquierda, pero los partidos con tal denominación son tan oligárquicos como los demás. Lo disimulan con el paripé de las elecciones primarias, que no son ninguna de las dos cosas. Lo que cuenta es el aparato.

Ya es rara una izquierda que no maneja la voz obrero, ni siquiera la apelación a la "clase social". El PSOE habla enfáticamente de la "clase media trabajadora". ¿Es que hay una clase media no trabajadora? ¿Y la que no llega a la media? En los partidos de la izquierda destacan los dirigentes que no podrían trabajar fácilmente en otro sitio. Realmente son funcionarios del aparato correspondiente. Tan antiguos parecen que hasta se muestran anticlericales.

Hay algo plausible en la presencia de los partidos de izquierda: atraen muchos votos. La mentalidad general de los españoles se muestra favorable a las ideas de la izquierda. La lógica de tal aproximación reside en que son partidos dispuestos a repartir antes que a producir. Hace un siglo ya se describió esa lógica: "Con la vaca que tengo y la que me toque en el reparto…".

Lo fundamental es que para repartir se necesita aumentar los impuestos. Con un Fisco enriquecido, los repartidores pueden nombrar muchos altos cargos y favorecer así a sus amigos y hoplitas.

Se necesita un partido de verdadera izquierda que se ocupe resueltamente de la igualdad. Lo que tenemos es "fulanismo", según el diagnóstico de Unamuno hace un siglo.

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