La exaltación del círculo íntimo

Amando de Miguel

Por fuerza nos hemos de ocupar los escritores de los vaivenes del mundo público. Pero sucede que los españoles se orientan cada vez más a su vida personal, doméstica, íntima. El trabajo o la profesión ya no son el centro de la vida activa. Obsérvense, incluso, los contenidos de este y de otros periódicos digitales. Cierto es que destaca la política, la economía, la ciencia y la coyuntura internacional, entre otras sesudas noticias. Pero al mismo tiempo y cada vez más la curiosidad de los lectores se dirige hacia lo minúsculo de la vida cotidiana y placentera. Interesa sobremanera el ocio, el finde, los puentes, la gastronomía, las escapadas, los deportes y juegos, los viajes, el culto al cuerpo.

Son innúmeros los cambios de estilo que significan que los españoles se aficionan cada vez más a la buena vida. Es evidente que la Navidad ya no es un día sino un mes o más. En una pastelería de mi pueblo me relata el dueño que el roscón de Reyes lo empiezan a encargar en octubre y la temporada dura hasta febrero. Las compras navideñas de todo tipo empiezan (ahora dicen "arrancan") en noviembre y se hacen para los regalos de Navidad, Nochevieja y Reyes. Siguen las rebajas de enero, que ahora se extienden a todo el año. Aunque respiremos todavía por la crisis económica, los españoles tratamos de dar todo el aire posible a nuestros decaídos recursos.

La reorientación del interés hacia el hedonismo lleva a que los españoles se despreocupen cada vez más de los sucesos políticos, sobre todo de los internacionales. En algunas encuestas se sigue haciendo la inútil pregunta de qué nota le ponen los entrevistados a ciertos políticos. Ya se sabe: casi todos se llevan un suspenso de media. La razón es que no pocos entrevistados contestan: "Póngale un cero a todos". Naturalmente, esa reacción hace bajar el promedio. La reacción no es tanto un juicio ideológico como la expresión del desafecto que provoca la vida pública. Interesan más las andanzas, amoríos y veleidades de los famosos que la labor creadora de los artistas, los científicos o los profesionales de alto nivel.

El propósito central de la población activa consiste en obtener los mejores ingresos trabajando lo menos posible. La idea es sacar todo el tiempo que se pueda para volcarlo en la intensa relación con el círculo íntimo de la pareja, la familia, los amigos. Ahora se potencia con el generoso uso del teléfonos y cachivaches análogos.

Hay tres dedicaciones exitosas que realizan muy bien el ideal de una buena vida sin mucho esfuerzo: 1) la de los que se dedican a la política en sentido amplio, incluidos sindicalistas y cargos públicos que dicen "de confianza", esto es, a dedo; 2) la de los que se ocupan de comprar y vender a gran escala sin necesidad de tocar la mercancía; 3) la de los altos delincuentes. Las tres dedicaciones no tienen por qué ser incompatibles. Sus pingües beneficios requieren ciertos riesgos. Las tres mantienen un ambiguo papel respecto a la población, que los ven con una mezcla de desdén y de envidia.

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