La lengua viva

Juegos de palabras

Amando de Miguel

De todos los juegos, el de las palabras es el menos pernicioso, aunque siempre cabe que alguno se ofenda o que insulte. Ese juego (con varias manifestaciones) se deriva de la propiedad polisémica de las palabras y del hecho de que la sorpresa benévola pueda producir hilaridad. Es uno de los primeros juegos que aprenden los niños. Por ejemplo, les causa una gran risa simplemente decir "Caca, pis, culo". A partir de ahí ya han empezado a entender el sistema de la lengua común. Más gracia le hace a mi nieta de cuatro años (que en el colegio le dan inglés) que los ingleses llamen "pis" (escrito peas) a los guisantes.

José Antonio Martínez-Pons añade un detalle humorístico sobre el infausto reportaje propagandístico que hizo TVE respecto del cerco de Menorca durante la Guerra Civil. No caí yo en ello cuando vi el programa por la tele. El fondo musical de las fotografías de la época, que querían ser un homenaje a los republicanos, era la Salve marinera. Dice el mallorquín: "Es como si en un reportaje sobre la entrada de las tropas franquistas en Barcelona pusieran La Internacional". Por cierto, nunca entendí cómo es que había tanta gente vitoreando a esas tropas en Barcelona. ¿Les obligarían a hacerlo? Me pregunto cómo les explican ahora a los escolares de Cataluña que la Guerra Civil fue entre los franquistas y Cataluña.

Más datos sobre el dichoso spam (correo basura o mensajes del correo electrónico que deben ser rechazados) que me envía José María Navia-Osorio. Ya sabemos que esa voz proviene de una marca comercial, SPAM, que se lanzó en la crisis económica de los años 30 en los Estados Unidos. Se etiquetaban así unas latas de conserva de carne de ínfima calidad. Recientemente los geniales Mony Python hicieron un número humorístico sobre un restaurante en el que todos los platos contenían spam. La voz se utilizaba para otras situaciones desternillantes. Por ejemplo, los "caballeros de la mesa cuadrada" vivían en Spamlot, una especie de ridículo Cámelot. De ahí es de donde se originó la equivalencia de spam con los correos electrónicos rechazables por groseros, insultantes o simplemente estúpidos. Lo malo para los españoles es que la palabra contiene la maldita s líquida que no sabemos pronunciar. No es que seamos inferiores. Los ingleses tampoco sabrían decir "correo" con la doble r.

Gabriel Ter-Sakarian Arambarri analiza con ingenio la voz popular putada. Juega con la cercanía fonética a diputado y sobre todo diputada. Así, una putada sería la suma de privilegios de los diputados y diputadas. La lista es larga: vacaciones generosas, exención de impuestos, ellos mismos aprueban sus salarios, no exigencia de capacidad, dietas amplísimas, mantenimiento del salario después de cesar en su puesto. Hombre, don Gabriel, aquí veo que el juego de palabras se torna serio. Tengo un amigo que lleva más de un año preparando las oposiciones a abogado del Estado. Acaba de pasar las pruebas más difíciles. Comentábamos el otro día lo bien que vendría al Parlamento español que los diputados (y diputadas, claro) se sometieran a algunas de esas pruebas. La mínima sería un ejercicio de inglés y otro de conocimientos elementales de Economía y Derecho. Pero que si quieres arroz, Catalina. Nunca supe quién fue esa terca Catalina.

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