Juan Linz: un hombre para todas las estaciones

Amando de Miguel

Se nos apagó la intensa vida de Juan José Linz Storch de Gracia (JJL). El animal heráldico de su familia materna es la cigüeña (Storch), un ave viajera, de querencia urbana y costumbres monogámicas. JJL ha sido el sociólogo español más influyente de todos los tiempos. Probablemente no haya otro sociólogo en el mundo con tantos discípulos realmente productivos, residentes en docenas de países. La Sociología de JJL es ante todo comparada. Solía decir el hombre que "para entender un país (España) hay que entender otros varios". Su ventaja inicial fue la doble titulación española en Derecho y Ciencias Políticas. En los Estados Unidos se puede estudiar "Ciencia Política" en singular, lo que supone un exceso de especialización no siempre agradecida.

El género preferido de los escritos de JJL no es el libro propiamente dicho, ni el artículo, ni la conferencia. Lo suyo es el paper con su peculiar estilo: un texto exhaustivo de datos y sugerente de hipótesis. Realmente habría que traducirlo por monografía. Puede ser un capítulo de un libro colectivo o una comunicación en un congreso. Me siento orgulloso de haber sido el coautor con mi maestro de una veintena de esas monografías. Son muchos los asuntos que tocó JJL. Lo más sustantivo fue su esfuerzo por entender la España de la época franquista y, a partir de ahí, los que denominó "regímenes autoritarios" que por el mundo son. La distinción suya (analizada con datos) entre los regímenes totalitarios y autoritarios es ya clásica en el mundo académico.

Personalmente, debo reconocer que JJL ha sido la persona que más influido en mi dedicación profesional. Si nos atenemos a la cronología, paso por ser su discípulo más añoso, aunque puede también que el más rebelde. Me contagió su entusiasmo por el trabajo investigador.

De manera más concreta, JJL me enseñó a analizar los datos de encuesta, los estadísticos y los testimonios cualitativos. Intenté aprender la lección de que la sociedad española debía comprenderse como un complejísimo prisma y no solo su faceta política. Me hizo chapuzarme en la Historia contemporánea de España, en los libros de memorias o en las novelas.

Por encima de todo, el magisterio de JJL consistió en desarrollar una actitud de integridad ética ante la vida pública e intelectual. El modelo podría ser Max Weber o Tomás Moro. Me viene a la memoria la obra de teatro de Robert Bolt A Man for all Seasons, el éxito de Broadway en los primeros años 60. Mi mujer y yo fuimos con Juan a ver esa obra, que luego se convertiría en película igualmente famosa. No quisiera que esta página de homenaje al maestro cediera demasiado a la nostalgia. Baste decir que la imagen del científico social que representa JJL hay que completarla con ese lado de una persona con una sorprendente sensibilidad artística. Durante muchos años Juan J. Linz y su mujer, Rocío de Terán, han sido una especie de embajadores culturales de España en los Estados Unidos. Son legión los estudiantes españoles que se han beneficiado de ese patrocinio.

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