El gato al agua

Amando de Miguel

Lo nuestro es ahora hablar de personas, personalidades, personajes, personajillos, celebridades, famosos. No se lleva escribir o debatir sobre ideas. En mi facultad la asignatura vertebral ha sido siempre Historia de las Ideas y de las Formas Políticas. Ahora le han añadido la de Historia de las Ideas desde el Punto de Vista Femenino. No cabe mayor simpleza.

La actual crisis política es precisamente de ideas. Tradicionalmente, los partidos políticos se agrupaban en dos bloques: derecha e izquierda. El arreglo constituía un buen equilibrio. La derecha buscaba más libertad. La izquierda promovía más igualdad. Pero resulta que ambos valores han conseguido cotas jamás vistas en la historia. Me refiero a los países occidentales, claro está. Es decir, tanto la derecha como la izquierda se están vaciando de contenidos. En cuyo caso los políticos se enzarzan en dimes y diretes con escasa sustancia.

Lentamente, como todo lo decisivo en la vida, se va formando un nuevo esquema de partidos. Puede que ya quede lejos el ideal del bipartidismo, pero siempre habrá dos bloques, el de la derecha y el de la izquierda. Se definen más bien por el lado negativo. Esta derecha de ahora se apresura a remediar la radical inseguridad en que vive la población. Se manifiesta en el carácter precario de los puestos laborales, incluidos los de carácter indefinido. Acongoja la inseguridad derivada del crimen y el fanatismo, ambos organizados.

La izquierda actual poco tiene que ver con los obreros, que hoy son otra cosa. Aunque siga denunciando la desigualdad, esa prédica parece poco creíble. Las izquierdas de ahora son plurales y se apoyan en la gran dosis de resentimiento que domina en todos los ambientes sociales. De poco vale haber conseguido una gran dosis de igualdad, cuando lo que ha variado es la suma de expectativas y aspiraciones, que cada vez es mayor. De ahí el general resentimiento. Se añaden a él los separatismos territoriales, los feminismos, el odio contra los que han tenido éxito.

Lo lógico es que se imponga la derecha: cuenta con más medios y más gente preparada. Pero la izquierda domina la cultura, el espectáculo, los medios. La sociedad toda respira resentimiento, especialmente los jóvenes (que lo son hasta rebasar los 40 años de edad). Nos encontramos ante una dura batalla de ideas e intereses. Los políticos que sepan entender este nuevo planteamiento ideológico se llevarán el gato al agua. Este era un juego tradicional en el que dos equipos se enfrentaban tirando de una maroma cada uno por su lado. En el medio había un charco. Perdía el equipo más flojo, que acababa chapoteando en el agua para la diversión del público.

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