Anticipaciones a vuelatecla

Amando de Miguel

No me refiero a los pronósticos de las encuestas electorales, pues las que ahora se prodigan parecen más bien interesadas e incluso prescriptivas. Ya en el mundo clásico los arúspices anunciaban lo que iba a suceder de acuerdo con los deseos de los poderosos que iban buscando sus augurios. Era la forma de conseguir contento en la plebe, además de repartir pan y circo. Seguimos en las mismas, aunque con un considerable abuso de la estadística: que dijo Borges de la democracia, pero se puede aplicar más bien a las encuestas electorales al uso.

Mis vaticinios no son nada científicos. Se basan en intuiciones, conjeturas o cábalas perfectamente nebulosas. Tómense más bien como hipótesis de ocio, que no de trabajo. Si acaso, se apoyan en una brizna de experiencia. Más sabe el diablo por viejo…

No cabe duda de que el atildado doctor Sánchez, después de aliarse in extremis con Unidas Podemos y subrepticiamente con los separatistas, va a teñir de rojo el mapa español. Pero, a su vez, esa desproporcionada hegemonía progresista y separatista va a provocar tal recelo en una gran parte del pueblo español que hará muy inestable el Gobierno de la nación. Tanto es así que no me parece improbable que haya un adelanto forzado de las elecciones generales para después del verano. En España todo lo que da pereza se deja para después del verano.

Por parte de las derechas minoritarias se va a producir una grande confusión. El PP se halla en trance disolución retardada, como en su día le ocurrió a la UCD. Pesa mucho el pasado corrupto de los dirigentes peperos (por acción u omisión), el presente de la general laxitud de sus líderes y el futuro del escaso crédito de sus proyectos indecisos. De momento, los magros resultados electorales del PP se convierten en un pretexto para echar la culpa a sus otros dos socios de la derecha, Ciudadanos y Vox. Es una vieja reacción de la inepcia: echar la culpa al prójimo.

Los que hoy se llaman Ciudadanos tendrían que cambiar de etiqueta. No creo que se atrevan con lo de Ciudadanos y Ciudadanas. Para Europa ya se designan como Partido de la Ciudadanía. No entiendo por qué no manejan los marbetes más enjundiosos de Partido Liberal o Partido Socialdemócrata. Tales son sus verdaderos nichos ideológicos. El único problema es que antes tendrían que dar un máster avanzado de Liberalismo o de Socialdemocracia a muchos de sus dirigentes, tan voluntariosos como confusicos. Sea como fuere, se podrán llevar una buena proporción de antiguos votantes del extinto PP con un mínimo esfuerzo.

La Vox partía de casi cero hace un par de años y es ahora una fuerza política en toda regla y subiendo. También va a incorporar una multitud de simpatizantes del antiguo PP. Lo tiene muy fácil para esa acreción. Basta con que los voxeros desarrollen ciertas acciones políticas que no se han atrevido a llevar a cabo los peperos. Su enemigo más poderoso no es propiamente el Partido Socialista, sino, de modo más amplio y ladino, la progresía política, mediática e intelectual. Se va a beneficiar de la inevitable degradación de la Unión Europea tras el Brexit y del fracaso que supone para la Comisión Europea la oleada de inmigrantes extranjeros sin control. Es posible que Vox quede en España como la única derecha, puesto que todo lo demás es más bien izquierda, o por lo menos lo que podríamos llamar "la situación".

Todos los partidos nacionales, se alojen en el Gobierno o en la oposición, se enfrentan a un casi insoluble problema: la hipotética secesión de las regiones con dos lenguas, además de Canarias. De momento es solo una espada de Demóstenes, como decía el otro. Ese presagio de mal agüero se precipitará en cuanto sean indultados los procesados catalanistas del incruento golpe de Estado. Se trata de una decisión que el Gobierno socialista no tendrá más remedio que tomarla, pues la alternativa sería todavía peor.

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