Un tirano ilustrado

Agapito Maestre

¿Se imagina alguien que lo sucedido en el PP, el enfrentamiento entre el jefe del partido y una subordinada, pudiera pasar en el PSOE? Es difícil. Hay que tener mucha imaginación. No veo yo a la señora Lastra Fernández enfrentándose a Pedro Sánchez. O sea el esperpento que nos han ofrecido los dos principales protagonistas del PP es para olvidar. También es para pasar página el moralismo cínico, no exento de estulticia, que han exhibido la mayoría de los medios de comunicación que se han puesto a favor de una de las dos partes, como si se tratara de un partido de fútbol, o peor, ocultando el mal de fondo que vive el PP desde que Rajoy salió del poder. Ese mal tiene varios nombres y una sola solución: inteligencia. El PP no ha logrado conformar en el último año un discurso sólido contra los nacionalismos ni, menos todavía, una alternativa intelectual, seria y profunda contra un programa izquierdista de corte totalitario.

Y es que el PP, se mire por donde se mire, es un partido político curioso. Raro. Quizá debería vender la actual sede de Génova, 13. Desaparecería con esas siglas. Y podría refundarse, o como se diga, con un nuevo domicilio en un barrio nuevo de Madrid. No crean que tengo afán de originalidad. Al contrario, mi propuesta es muy vulgar y basada en la historia reciente; si sus dirigentes la llevaran a cabo, estarían siguiendo una ley no escrita de los partidos llamados de centro y derecha en España. Pasó con los partidos liberales, democristianos y conservadores surgidos en la Transición. Pasó con UCD y Alianza Popular. Pasó con el CDS. Son muchos y serios los analistas que creen que tanto Cs como Vox son derivas de las ineptitudes del PP, entonces ¿por qué extrañarse de que eso pudiera pasar otra vez en el partido de Casado? Si el PP surgió de una refundación, por qué no aspirar ahora algo similar… Nada puede descartarse en política, y, además, este tipo de planteamientos fomenta la imaginación para estudiar nuevos escenarios políticos.

Sin embargo, seamos realistas, no creo que eso vaya a suceder ahora, entre otros motivos, porque las prioridades son otras y de muy distinta índole. La crisis sanitaria y económica es de tal envergadura que pudiera llevarse por delante no solo al PP sino también al PSOE, y quizá al sistema político entero surgido de la Transición, si estos dos partidos no llegan a acuerdos. Por lo tanto, les guste o no, el PP y el PSOE están obligados a entenderse para intentar que esto, una España fragmentada, dividida y arruinada, no fenezca por las luchas intestinas en el interior de los partidos, o por la lucha a muerte entre los partidos principales del país. Quizá me equivoque y esto solo sea un desideratum, o peor, la aspiración de un ciudadano que solo sueña con un Estado, un Gobierno y unos poderosos partidos políticos que le dejen un trozo de privacidad para sobrevivir a tanto imbécil, a tanto majadero y majadera, que pasa por convertir un problema de partido en un problema de Estado…

Cada vez que escribo sobre mis sueños me acuerdo de un cuentecito de José de la Colina, titulado "Un tirano ilustrado", que dice más o menos así:

Como le pareció que prohibir a sus queridos súbditos el soñar sería una medida demasiado dura y bárbara, dispuso que se gravaran los sueños con un impuesto acorde a los ingresos de cada soñador.

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