Ucrania está ganando

Agapito Maestre

Quinto día de guerra. Si aguanta Ucrania unos días más, digamos hasta el 10 de marzo, la tumba de Putin está cercana. Sí, porque Putin, aparte de la jindama occidental, no recibirá otras ayudas importantes de nadie. No lo ampararán ni China ni los oligarcas del régimen ni la madre que lo parió. Las élites rusas están ya enfrentadas por haber perdido sus negocios millonarios en Europa y América. Hay protestas importantes contra la guerra de Putin en algunas de sus repúblicas aliadas, por ejemplo, Bielorrusia. Nadie olvide los millones de rusos sometidos a todo tipo de calamidades que no entienden, a pesar de la propaganda y la absoluta desinformación, que está pasando. El malestar general de Rusia se refleja en que dos Diputados de la Duma, tipos leales a Putin hasta la esclavitud, han dimitido por la decisión de invadir Ucrania. Putin está perdiendo. Si el bloque occidental se mantiene unido, si las sanciones económicas a Rusia siguen siendo rigurosas y surgen rápidos efectos, Ucrania y todos nosotros ganaremos. De momento, la reacción de Boris Johnson, Biden y las manifestaciones en Occidente, como la de la Puerta de Brandenburgo en Berlín, a favor de Ucrania son para mantener enhiesta la bandera de la esperanza. De la democracia.

Quinto día de guerra. Ucrania está ganando. La guerra relámpago de los comunistas de Putin ha fracasado. Ucrania resiste. Si aguanta Ucrania, resistirá la democracia mundial. Ucrania está dando una lección al mundo de lucha por la libertad. Ucrania es el mayor símbolo de la democracia contemporánea. La Revolución de la dignidad, surgida en 2014, siguen siendo el mayor dispositivo simbólico de la democracia para detener el totalitarismo comunista (déjense los imbéciles de referirse a Putin como ortodoxo, cristiano, zarista, fascista o cualquier otra majadería). La guerra de Ucrania contra el invasor Putin no es sólo el combate de un pueblo para defender su soberanía e independencia, sino que también será la unidad de medida para que el mundo libre repiense los fundamentos de su existencia: la pluralidad de formas de vida en las sociedades democráticas no puede clausurarse por ningún intento totalizador de carácter bélico ni ideológico. Ni Putin ni ningún oligarca del mundo serán capaces después de Ucrania de homogeneizar la heterogeneidad, de transformar la pluralidad humana en multiplicidad animal. Quinto día de guerra. No hay un frente determinado y claro de guerra. El Frente de Guerra es total. Las partidas terroristas que manda Putin a destruir pueblos y ciudades son combatidas con eficacia por los valientes partisanos ucranianos. Todo el país está en guerra contra el invasor. Su guerra es por la libertad y la democracia. ¡Cómo hablar de pacifismo barato con quien está jugándose su vida por los derechos de todos los demócratas! Ucrania nos esta ensañando a vivir en el vértigo de la democracia. Pase lo que pase, incluida la extensión en el tiempo de la guerra, Ucrania será la tumba de Putin y de ciento de dictadores del mundo. Gracias a Ucrania aprenderemos otra vez el significado y alcance de la división entre la sociedad civil y el poder que toda democracia instituye. Ucrania volverá a mostrarnos el auténtico sentido que la democracia imprime al poder como instancia simbólica. Ucrania nos está enseñando a vivir entre el riesgo y los peligros de las sociedades abiertas.

Quinto día de guerra. El ejército invasor está perdiendo. Aparte del fracaso evidente de la llamada "guerra relámpago" planteada por Moscú, ya hay signos, indicios y datos de las primeras batallas perdidas. Sí, el ejército invasor aún no ha tomado una ciudad importante de Ucrania; su capacidad de destrucción es alta para dañar infraestructuras, pero las ciudades del país siguen regidas por las instituciones ucranianas. Lo rusos no han conseguido someter a la población. La sociedad civil y el Estado resisten. Está lejos el ejército ruso de hallar "autoridades títeres" para vigilar y encarcelar a los ucranianos en su lucha por la libertad.

Quinto día de guerra y el número de bajas del ejército ruso asciende en la mañana del domingo a 3.500. Tantas son las bajas rusas que la Cruz Roja de Ucrania ha pedido ayuda a Cruz Roja Internacional para repatriar los cadáveres rusos para que reciban sepultura en sus lugares de origen. La Defensa Civil de Ucrania está dando muestras de una extraordinaria organización, pues que ella sola, sin ayuda del ejército, ha logrado destruir en torno a 100 tanques rusos. Las fuerzas anti-aereas de Ucrania, por dar un solo ejemplo, han derribado un avión ruso Ilusen con más 200 paracaidistas. Y es que el loco Putin y sus destrabados asesores militares no han sabido valorar la fuerza de un país con 240.000 efectivos militares, 60.000 Guardias Nacionales y un millón de reservistas. La sorpresa y la rapidez se acabaron, pues, para las tropas rusas. Un ejército desmoralizado y engañado de 145.000 efectivos, que fueron hacer supuestas maniobras en la frontera de Ucrania y, de golpe y porrazo, se encontraron haciendo la guerra a un pueblo, que jamás fue su enemigo sino su hermano, no es el más preparado para dominar a un país de casi 45 millones de habitantes.

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