Surrealismo o ley

Agapito Maestre

Ayer hubo una auténtica sesión de control al Gobierno. La Oposición demostró que el Gobierno, una coalición de hecho del PSOE y Podemos, puede ser derrotado por vías democráticas. Legales. Creo que la Oposición demostró ayer que tiene capacidad suficiente para sacar a este país del perverso surrealismo político en el que lo ha instalado un socialismo a la deriva, que trata de abrazarse como un boxeador noqueado a su enemigo. Por primera vez, desde hace cuatro años, he tenido la sensación de que mi vaticinio sobre el futuro de Podemos se ha cumplido, pero hay una Oposición dispuesta a enfrentar con rigor democrático y coraje cívico la muerte del sistema democrático.

Sí, al final de mi libro sobre Podemos, en 2015, escribí: "Podemos pactará con el PSOE, no sólo porque ha conseguido mucho, sino porque con el PSOE puede aún ir más lejos; primero lo abrazará y, más tarde, lo asumirá. Podemos ha desestabilizado el sistema, ha enfrentado a los dos grandes partidos y, ahora, apostará por darle el poder al PSOE, y una vez ahí, en el seno del viejo y ajado PSOE, se quedará con todo. Podemos, sí, heredará todo el patrimonio de la izquierda española". Están pasando, en efecto, cosas tan terribles en España como pasan en Venezuela y Cuba, pero esto aún no es un régimen totalitario. Nuestro país se ha asilvestrado en términos políticos, como nadie podría prever hace seis años, pero aún tenemos un Parlamento que funciona.

Es, sin duda alguna, dramático que un político antisistema, un revolucionario que todos los días pone una bomba ideológica en los ejes de la democracia parlamentaria, negocie en nombre de Sánchez los Presupuestos de la nación española con un golpista en la cárcel. Tampoco es de recibo que un comisionista del Gobierno criminal de Venezuela negocie con filoterroristas vascos los Presupuestos de Sánchez. En fin, todos estos datos y algunos otros ocultos y, seguramente, más trágicos no son para echar las campanas al vuelo, pero ayer tuve la sensación de que la Oposición es capaz de derribarlo con la única arma que, hoy por hoy, cuenta: el Parlamento. Demostró de sobra que los papeles preparatorios de esa ley de Presupuestos son inviables. Supondría la ruina del país.

Pero, sobre todo, ese proyecto de ley de Presupuestos seguramente sea ilegal, porque incumple la regla del gasto. ¿Ilegal? Sí; si se demuestra que vulnera la Ley de Estabilidad, entonces es inconstitucional por infringir el artículo 135, que consagra la estabilidad presupuestaria. Una vez más, sería la segunda, la Mesa del Congreso de los Diputados, que dominan PP y Ciudadanos, tiene en sus manos rechazar por ilegal toda la trapacería de Podemos y PSOE. En fin, si la Mesa del Congreso de los Diputados impide tramitar un proyecto de Ley de Presupuestos del Gobierno por ilegal, entonces tendremos que pensar que el sistema democrático funciona.

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