¡Siervos de Putin, cabrones!

Agapito Maestre

No hay que desanimarse. Putin está perdiendo la guerra en Ucrania. Y no la ganará nunca. Arrasará pueblos y ciudades, matará a jóvenes y viejo, pero no vencerá. El deseo de libertad de los ucranianos jamás será vencido. Repitamos los argumentos principales. Rusia no estaba amenazada por la OTAN, entre otras razones, porque esta organización político-militar solo tiene un carácter defensivo. La OTAN nació y se mantiene con un único objetivo: la defensa de la democracia del comunismo mundial. No olvidemos lo esencial: nadie ha obligado a Putin a meterse en esta guerra. Dejémonos de asuntos geopolíticos y cosas raras de la propaganda de Putin. Vayamos a lo importante: defendamos a las personas y su libertad. La barbarie de Putin puede costarle a Rusia su propia soberanía. Claro que puede disolverse Rusia como se disolvió la URSS. Esto no es una conjetura sino una amenaza real; sí, chinos con o sin coleta, japoneses, tártaros, chechenos, islámicos (la mayor mezquita del mundo está en Moscú), y otros muchos pueblos esperan que caiga la fruta madura…

Repitamos, pues, para que se enteren los caballos de Troya de Putin en España y Europa: Putin ha perdido en términos políticos esta guerra, incluso ha contratado asesinos chechenos para que maten a los soldados rusos que deserten, y ha castigado sin piedad a la zona de Ucrania con mayor indice de población de habla rusa… Por eso, precisamente, está enfurecido y destroza como bestia salvaje ciudades para crear el caos en Ucrania y el resto de Europa. El criminal Putin quiere reblandecer, agotar e incluso manipular las reacciones de solidaridad del mundo libre con los ucranianos. Se equivoca. La solidaridad ciudadana persistirá. Solo los animales no se conmueven ante las imágenes de esta guerra. La capacidad de resistencia de los ciudadanos es superior a la de sus gobernantes y, por supuesto, es nuestra gran esperanza, libertad verdadera rescatada de la fatalidad de la guerra, frente a los hombres-masas que apoyan a Putin.

Sí, sí, Putin está perdiendo en Ucrania. Sin embargo, su propaganda gana adeptos entre los hombres-masas. El dinero gastado en propaganda por Putin en los últimos veinte años está surtiendo ahora efectos. Hay miles de quinta-columnistas de Putin por Europa. Producen asco. Su inmoralidad e indecencia es propia de tipos arrastrados. Miles de seres humanos mueren en Ucrania por defender su libertad, mientras que el hombre-masa de las universidades y de los periódicos, el hombre-masa leído e informado de España, el hombre-masa de izquierdas y derechas relativiza, entiende y justifica la conducta criminal del tirano Putin. Son incontables las veces que he oido en los últimos días la frase: "Esto debe acabar ya. Los ucranianos tienen que rendirse. La OTAN fue demasiado lejos y Rusia tuvo que actuar para defender sus intereses". Se equipara a invasores e invadidos, víctimas y verdugos, para eludir buscar responsabilidades. Cuando todos son culpables, la OTAN, los capitalistas, los intereses americanos, los ricos, la industria de armas y la madre que nos trajo al mundo, nadie es culpable de miles de muertos.

La cobardía, el miedo y su voluntad de ser siervos son los motivos clave para rendirse a Putin. Odian la libertad y el pluralismo. No soportan la posibilidad de que los seres humanos deseen ser libres. Sitúan siempre la libertad fuera de la voluntad como si se tratara de una cosa u objeto exterior. Falso. Cuando la libertad deja de tener su origen en el deseo, estamos ante una sociedad de esclavos. Son los siervos voluntarios de Putin. Los hay miles por el mundo libre. Nada tendría de extraño que muy pronto entonen la terrible mentira del ministro de asuntos exteriores de Putin: "Rusia no está en guerra".

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