¿Seguridad Nacional o tiranía?

Agapito Maestre

El Gobierno prepara una nueva Ley de Seguridad Nacional. Si saliese adelante este borrador, podríamos afirmar que estamos ante la consolidación de un régimen dictatorial. Sí; no todas las leyes son iguales, pero en España las que se aprueban a iniciativa del Gobierno solo tienen por objetivo mantener en el poder el mayor tiempo posible a Sánchez y su coalición con los comunistas. El ámbito del Derecho aquí y ahora tiende a identificarse con el poder del Gobierno de Sánchez. Esta identificación o confusión es la primera determinación para definir a un Gobierno de carácter totalitario. El Gobierno de España da pruebas constantes de su terrible afán no sólo de ocupar todo el espacio político, sino de hacernos creer que es justo y, sobre todo, ajustado a Derecho todo lo que hace y dice el Gobierno. Falso.

Sánchez persiste en utilizar y retorcer el Derecho para darle verosimilitud a su proyecto, sin duda alguna, dictatorial. Tiránico. Bajo la apariencia formal de la defensa de la democracia, el PSOE y los comunistas de Podemos están imponiendo un régimen dictatorial. Una democradura. Durante el tiempo que llevamos de pandemia, como es sabido, se han aprobado todo tipos de leyes, decretos leyes, resoluciones y normativas que no han tenido otro objetivo que apalancar en el poder a Sánchez y, naturalmente, apoyar a todos los partidos políticos catalanes de carácter golpista, a la par que se acerca a los asesinos de ETA a cárceles vascas para que su condena sea leve y rápida. Parece evidente que el bloque socialista-comunista-secesionista aguanta y aguantará merced al uso perverso del Derecho. Estamos permanentemente sometidos a los dictados, supuestamente legales, de un hombre que, lejos de autolimitarse en el poder, sólo quiere eliminar a la oposición. Vivimos en un mundo oscuro que nos lleva directamente a formas de vida dictatoriales. En realidad, vivimos ya en una dictadura de carácter comisarial… El Derecho es su gran fortín.

En la perspectiva jurídica, nadie en su sano juicio puede poner en cuestión que el Derecho, la producción de normas jurídicas, está en manos del Gobierno; también parte decisiva del Poder Judicial come en las manos de Sánchez, aunque todavía hay zonas de la Justicia que no han logrado sucumbir al rodillo salvaje de un Gobierno que está en el poder y, sobre todo, ocupa el puesto de la oposición. En este contexto políticamente endiablado, el conocimiento del borrador de Ley de Seguridad Nacional, aprobado por el último Consejo de Gobierno y que pronto se presentará a las Cortes, produce vértigo. Miedo. Los dislates democráticos del borrador son terribles. Da plenos poderes al presidente del Gobierno en situaciones de emergencia. El jefe del Ejecutivo podría dictar por real decreto "una situación de seguridad nacional" sin pasar por el control del Consejo de Seguridad Nacional. Además, podrá saltarse todos los trámites, empezando por los impuestos por el Congreso de los Diputados, "si existen razones de urgencia o de oportunidad que así lo exijan"; sobra decir que es el propio Sánchez quien define las razones de urgencia.

La cosa es tan grave y zafia que este proyecto o borrador de ley regula hasta las funciones del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, o sea, se amplían todas las zonas de influencia del director de Gabinete de la Presidencia… Por otro lado, esta nueva ley daría paso para suspender la Ley de Transparencia y, además, impone que "los medios de comunicación colabor[e]n con las autoridades en la difusión de informaciones preventivas y operativas". En fin, la ley le da todo el poder a Sánchez. ¡Quien no se preocupe por este proyecto del Gobierno es que no tiene corazón ni cerebro!

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