¿Quién puede embridar a Putin?

Agapito Maestre

Los ucranianos, la unanimidad del mundo occidental condenando al criminal Putin, y las sanciones económicas occidentales contra el régimen neosoviético, podrían dar la victoria a Occidente. ¿Quién está ganando Ucrania o el régimen criminal de los neosoviéticos? Es claro: Ucrania está ganando. Aunque parezca mentira, la gran nación de Zelenki está dando una lección moral, política y militar al mundo. Sí, Ucrania está dando la batalla por las democracias occidentales. Lo primero en una guerra es dar algunos datos significativos, especialmente para un país, España, cuyos medios de comunicación informan superficialmente y con cuatro días de retraso. Vamos, pues, a los datos más relevantes. Llevamos doces días de guerra y Putin está siendo derrotado, porque aún no ha tomado las grandes ciudades y no es capaz de ocupar Ucrania. Está desesperado. Él no creía que los ucranianos fueran a enfrentarse a su "poderío". ¡Tigre de papel! Putin caerá en Ucrania. El primer síntoma de su locura y de no saber por dónde tirar es que está arrasando ciudades y civiles sin ton ni son. Quiere sembrar el caos, porque no puede conquistar un país de 40 de millones de habitantes.

Ucrania es una nación joven, pero una gran nación que, desde 1991, ha tenido cuatro presidentes elegidos democráticamente. Ahí está su fuerza. La democracia y las libertades fueron conquistadas no otorgadas. Ucrania, un pueblo libre, se enfrenta a una población de esclavos, que más pronto que tarde terminarán rebelándose contra el sátrapa. Tiempo al tiempo. El resto es jugar con los cobardes y los quintacolumnistas pagados por Putin. Ucrania, sí, puede embridar a Putin. Las bajas del ejército ruso se cuentan por decenas de miles. Se calcula que, en sólo doce días de guerra, si sumamos muertos, heridos y prisioneros, hay más de treinta mil (30.000) personas de un ejército de ocupación en torno a 180.000 efectivos. ¡Qué vergüenza para un ejército que se cree el primero del mundo! El gobierno de Ucrania ha empezado a construir un campo de "concentración" para alojar a los miles de soldados rusos capturados. El ejército neocomunista ha tenido más bajas, durante doce días, en Ucrania que en los 10 años que duró la guerra en Afganistán (aquí sólo perdieron 3.000 hombres).

Las morgues de Ucrania están atestadas de muertos rusos y Putin se niega a recoger los cadáveres. No ha hecho caso al llamamiento de la Cruz Roja de Ucrania para que la Cruz Roja Internacional recoja a sus caídos en Ucrania y los traslade a Rusia para que reciban sepultura. Las bajas seguirán creciendo en el ejército ruso sin que lleguen más unidades de repuesto, mientras que cada vez más ucranianos se alistan a filas. Por otro lado, el ejército de Putin no aumentará demasiado su cifra, porque ya está en el interior de Ucrania el 90 % de los efectivos preparados para esta guerra. Hay otros datos relevantes para hacerse cargo de cómo va la guerra: 25 aviones de fuerzas aerotransportadas rusas han sido abatidos por la artillería antiaérea de Ucrania, eso significa que han muerto sin llegar a tierra en torno a 3.000 hombres (cada avión lleva entre 120 y 180 soldados). Y, además, todavía no ha logrado un barco ruso acercarse a la costa de Odesa, porque la artillería ucraniana está preparada para la defensa.

En fin, hay otros muchos datos que nos permiten tener esperanzas, por ejemplo, hay miles y miles de civiles ucranianos esperando un fusil para defender a su patria; sí, el fusil que recibirá uno de ellos tiene más de veinte años de antigüedad, pero es el símbolo, un grandioso símbolo, para que Occidente aprenda a defender su libertad. Ese fusil es suficiente para mantener erguida la unanimidad del mundo civilizado, democrático, contra el tirano Putin. Es menester tener calma, paciencia y la cosas claras como Zelenski, quien informa dos y tres veces al día a sus conciudadanos sobre la situación de la guerra. Estoy convencido de que gracias a Ucrania pronto se conformará una fuerza moral y política para detener a los quintacolumnistas de Putin en Occidente. La resistencia de los ucranianos está convirtiéndose en el inicio de una nueva forma de vivir el peligro de nuestra libertad. Habrá que empezar, naturalmente, por España. O Sánchez expulsa ya a la basura putinesca de su gobierno o diremos que él es el principal responsable del Caballo de Troya de Putin en España.

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