Política o "nación de naciones"

Agapito Maestre

Cuando me enteré de que los dirigentes socialistas vetaron las comparecencias de los socialistas Guerra, Ibarra, Bono y Laborda en la comisión territorial para la reforma del Estado de las Autonomías, me vino a la cabeza un magnífico trabajo que Francisco Tomás y Valiente, gran intelectual y jurista asesinado por ETA en 1996, dedicó a otra figura intelectual y política del siglo XVI y comienzos del XVII, Castillo de Bovadilla. Tomás y Valiente me descubrió a mediados de los setenta su gran libro Política, desde entonces lo releo de vez en cuando para recordar las cualidades de un político. Es el objetivo esencial de este libro. No todo el mundo está dotado para el ejercicio del buen gobierno, según el sabio de los alrededores de Medina del Campo.

Pocas obras son tan útiles hoy para saber quién puede llegar a ser un gran político, y, por el contrario, quién no pasará de ser un estorbo para su partido, como la obra de Jerónimo del Castillo de Bovadilla. A la luz de la Política, del sabio corregidor castellano, uno puede predecir que Pedro Sánchez, el dirigente del PSOE que ha mandado vetar la comparecencia de sus compañeros de partido en la comisión territorial, no sólo ha cometido un error, sino que parece haber demostrado con creces que está escasamente dotado para el buen gobierno. Nadie que sea incapaz de gobernar su partido puede estar llamado a gobernar su nación.

Por fortuna, merced a ese torpe comportamiento hemos podido asistir a la inteligente réplica de Albert Rivera. Ciudadanos ha abandonado la comisión. Obvio, pero lo más inteligente y comprensible para todos los públicos lo ha dicho Rivera: "No podemos utilizar el Congreso para resolver los problemas internos de un partido". No es seria una como comisión del Congreso de los Diputados "para construir un relato partidista y de crisis interna de su partido." No me extraña que Rivera haya apostillado que es "increíble" la negativa de Ferraz a la llamada de los exdirigentes socialistas. Varios de ellos, críticos con la idea de "nación de naciones" que defiende Pedro Sánchez. "Ya no escucha ni a los suyos", le ha reprochado el líder de Ciudadanos, que ha añadido:"El sectarismo no es el camino para reformar la Constitución".

Tienen toda la razón los de Ciudadanos al decir que el sectarismo es malo, pero la falta de inteligencia es aún peor. En fin, lea Sánchez a Castillo de Bovadilla para curarse. Léalo, sí, porque es revelador para aprender qué es un político. Bovadilla escribió su famoso manual para mantener que la política es una ciencia, que puede enseñarse e incluso educar las voluntades de los que se dedican al gobierno, pero que no puede ser ejercida por los faltos de intelecto y experiencia y, lo que es peor, resulta un oficio imposible para quien carezca de la prudencia de escuchar el consejo de los sabios o de los que han pasado por experiencias similares a las de los gobernantes de hoy.

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