Euro

Límites del Pacto de Austeridad Fiscal

Agapito Maestre

No sé, en verdad, si la alternativa entre el crecimiento o la austeridad, otros, más neoliberales, dirían entre seguir endeudándonos o poner freno al gasto extremo de los Estados y los ciudadanos particulares, es la cuestión clave de la agenda política de la UE para los próximos meses, pero es innegable que esta opción ya es discutida por los agentes políticos más serios de toda la UE. Las elecciones presidenciales en Francia, al menos, han tenido un papel importante para activar esta discusión, toda vez, que Hollande, el candidato ganador en la primera vuelta de las presidenciales francesas, ha mostrado la necesidad de replantear el asunto del crecimiento e incentivación de la economía para salir de la crisis.

Este asunto, naturalmente, no es sólo de Francia y Alemania, como creen algunos que conciben la UE como un directorio de estos dos grandes países, sino de todos los socios de la unión. Por otro lado, la perseverancia de la socialdemocracia alemana también ha influido para que el Gobierno de Merkel empiece a cambiar de posición. Es menester prestarle mucha atención a esa alternativa y, sobre todo, analizar con detenimiento las objeciones que de esta discusión se derivan contra el Pacto de Austeridad Fiscal, suscrito por 25 países de la UE y ratificado ya por dos de ellos. Este pacto es, sin duda alguna, el principal problema económico y, por supuesto, político al que se enfrenta la UE en general, y el gobierno de Rajoy en particular. Hay que reconocer que son muchos los miembros del club del euro, la Comisión y el Consejo Europeo y, por supuesto, el Banco Central Europeo, que están haciéndose eco de las objeciones al Pacto de Austeridad.

Por todo eso, a partir de ahora, no basta con decir: o seguimos con la austeridad o nos hundimos. Quizá haya vías terceras. Más aún, desde el sábado pasado, parece que el propio gobierno alemán, principal defensor de la vía de la austeridad, ha reconocido que la vía del ajuste no es suficiente para salir de la crisis. ¿Cuáles serían esas alternativas? Primera, y en la que todos los socios de la UE parecen ya estar de acuerdo, la política de recortes por sí sola no sacará al continente de la crisis. Segunda, los grandes de la UE, Alemania y Francia, están dispuestos a negociar un nuevo rol para el Banco Central Europeo, marcar impuestos y tasas para las transacciones financieras, activación del Banco Europeo de Inversiones y, quién sabe, hasta la emisión de bonos europeos que tan mala prensa tienen para los alemanes, etcétera. Tercera, pocos dudan de que la vía del incremento de la productividad, frente a los que aún hablan de la elevación de los niveles de deudas, es la genuina para reactivar la economía. Etcétera.

Creo que todas esas salidas, incluida la de crear una agencia de calificación que sea dependiente de la UE, pueden ser un balón de oxígeno para nuestro gobierno que, por otro lado, está tomando con diligencia las medidas que le exige la UE. Rajoy está haciendo lo que puede y con celeridad, pero ya va siendo hora de que le presten una ayudita desde Europa en general, y Alemania en particular. Porque pocos gobiernos han demostrado en Europa como el de Rajoy la escrupulosidad con el Pacto de Austeridad Fiscal, empieza a ser urgente pedir una "ayudita" a los que tanto nos aprietan. La vía de la incentivación económica, al lado y, a veces, en contra de las medidas de austeridad, vendrá como agua de mayo para España. 

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