Liderazgo genuino

Agapito Maestre

Filosofía y creencias es todo lo que se requiere para saber de qué va esto de Sánchez y Casado contra Isabel Díaz Ayuso. Apuesto todo al 36. Los otros guarismos, los de al lado, los rojos y los negros, los pares y los impares son para los muchachotes de El Mundo y El País, ABC y el resto de patulea de teletipo y engaño. Malos animadores de feria de pueblo. Todos los números quedan a disposición de la prensa del régimen sanchista. Son números para estultos y cobardes. ¡Feijóo no sirve nada más que para impulsar el prólogo de lo que será un rápido desenlace! Todo está a la vista. Vamos a lío con el refranero español por delante. Los adornos también valen: sí, "no hay mal que por bien no venga"; de la crisis del segundo partido más votado de España, de las traiciones de Casado a su partido, a sus votantes y al resto de los españoles, sólo saldrá reforzada lo poco que queda de la nación española. La solución, pues, está delante de nuestros ojos. Miremos con sosiego. Y sobre todo impidamos que nuestra mirada arruine la singularidad de lo mirado.

Respondamos con sencilla nitidez a la pregunta: ¿quién solucionará los ataques de Sánchez y Casado contra Díaz Ayuso? Un líder político con apoyo social. El liderazgo político no es nada sin el liderazgo social. Eso en España solo lo tiene un político del PP. Sí, sólo el gran político puede dar solución a la crisis del PP. Sólo quien con talento e impetuosidad consiga hacerse con las riendas de lo súbito, de lo inesperado e imprevisto de esta crisis, estará en disposición de resolverla. Sólo quien logre extraer libertad, verdadera y auténtica, de la fatalidad logrará darle esperanza a los votantes de ese partido, y, de paso, infundirá un poco de ánimo democrático al resto de ciudadanos españoles, votantes de otras opciones políticas, que aún creen en la posibilidad de construir bienes en común. Acaso por ahí aún sea posible la vuelta a los consensos fraternales de la Transición y, de paso, recordar con ánimo crítico las entregas estúpidas de Suárez, el exministro de Franco, al separatismo.

Quizá ese líder político esté delante de todos nosotros, pero tratamos de eludirlo por si acaso la calumnia logrará mancharlo. A eso están jugando Sánchez y casi todos los medios de comunicación de España, incluidos los que apuestan al entorno del 36. Se pasan de listo. No creo que consigan nada con ese rastrero objetivo. La fuerza de los hechos acabará con ellos. A veces triunfa la verdad. Llegan tarde, demasiado tarde, para detener un liderazgo político imparable. Ni Feijóo ni Aznar, ni ninguna otra salida idealista e intempestiva, darán salida a esta crisis. Sólo hay una opción y solo una: Isabel Díaz Ayuso, sencillamente, porque es la única política que en el PP que se ha enfrentado directamente a Sánchez. Y, además, ha conseguido tantas victorias que ya da vergüenza recordarlas para quien tenga un poco de memoria democrática. El destino quiso hacer de ella el instrumento adecuado, en el momento más oportuno, para construir una auténtica alternativa a quien ha llevado a la ruina el país.

Es clave para llevar a cabo la cirugía que extirpe el tumor y será imprescindible para salir de las aguas pantanosas de una España en incivil guerra ideológica. Isabel Díaz Ayuso también acabará con el más débil presidente del gobierno de la historia reciente de España -es tan endeble su poder que ha entregado los destinos de la nación a sus enemigos-. El sanchismo huele el peligro. Sabe que su suerte está echada. Ni Prisa ni la Fiscalía ni la madre que los parió parará lo que se le viene encima: una mujer con liderazgo que, al parecer, no rehuye ni rehuirá dejarse acompañar por gente con inteligencia y pasión por una España donde quepamos todos. Apostemos, pues, todo al 36. ¡Qué otra cosa nos queda! ¡O acaso hay alguien en el PP dispuesto a entenderse con VOX! Sí, nadie parará el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso. Porque decir es predecir, reitero mi diagnóstico: España entera saldrá fortalecida de esta crisis del PP. Al fin, el Pacto entre Sánchez y Casado ha saltado hecho añicos por los aires. Casado ya no existe como líder político y Sánchez se prepara para aguantar el último asalto. Será duro, pero también acabará en la lona. Se equivocan quienes predicen que habrá Sánchez para veinte años. Desaparecido su principal apoyo, el atribulado y triste Casado, Sánchez tendrá que enfrentarse a una auténtica y contundente Oposición. Habrá que volver a la foto de Colón. Habrá que reconstruir puentes entre los partidos democráticos. Habrá, en fin, que hacer política realista y no imposiciones idealistas llegadas de lejanos lugares de Europa. Da igual lo que digan contra Díaz Ayuso por no sé qué contratos de mascarillas. La suerte está echada. No hagan elucubraciones y especulaciones al margen de la política real. Lo mejor y más brillante está en lo real.

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