¡La imagen de España en el mundo!

Agapito Maestre

Escribamos de España. Lloremos un poco. Cantemos una saeta. ¡Ay, ay, ay este país! ¡Qué sería de los españoles sin una queja! Nunca viene mal un buen flagelo para quitarnos los humos. Cualquier pretexto es bueno para que los españoles nos miremos el ombligo y nos despreciemos. Motivos nos sobran. En este caso es por la reunión de los socios de la OTAN en Madrid. No es mal pretexto para hablar de la piel de toro, de las islas, de los islotes y de las famosas posesiones de España en África. Eso siempre queda bien. Somos miembros de la OTAN, aunque esta organización militar no nos defiende de un posible ataque a las ciudades de Melilla y Ceuta. ¡De Gibraltar ni hablar! Ahí tienen una imagen de España en el mundo.

Quizás seamos vistos como algo menor. O peor, un país adaptable a lo que manden los señoritos extranjeros. Este asunto de la imagen de España en el mundo revela cierta inseguridad y falta de confianza en nosotros mismos. Poca explicación requiere que España es vista con distancia y desdén por otras naciones. Menos todavía que los españoles sean tratados como seres raritos. No entremos en asuntos sobre la psicología de los pueblos. Es cosa de otros siglos. Desconozco casi por completo la imagen de España en el mundo. Otra cosa es hablar de españoles e instituciones concretas; imagino que habrá individuos que representan bien a este país, por ejemplo, el tenista Rafael Nadal, y el club de fútbol Real Madrid. Sin embargo, no creo que los aficionados a los toros, como es mi caso, seamos dignos de atención y respeto para un habitante de Holanda o Bélgica; al contrario, seremos despreciados e insultados. Y es que el analfabetismo se da en todas partes.

¿Qué pensarán de España los españoles residentes fuera de España? Pongámonos en la piel de un español en el extranjero. ¿Qué responderían a esa pregunta sobre la imagen de España en el mundo los miles de médicos, ingenieros, personal sanitario, monjas y curas, economistas, farmacéuticos, odontólogos y otros cientos de profesionales formados en España que trabajan repartidos por el mundo? ¡Qué sé yo! Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, quiero creer que tienen ganas de regresar; aunque para mi coleto creo que los españoles, me repito, cometemos sistemáticamente dos errores: irnos muy tarde y regresar demasiado pronto. Y, por otro lado, noto que existe mucho talento en España; por ejemplo, hay escritores, como Alfredo Arias, filósofos, como Ignacio Gómez de Liaño, y cineastas, como Gonzalo García Pelayo, que son modelos a imitar en sus saberes y artes para el mundo entero… Pero a los españoles nos cuesta reconocer la inteligencia de nuestra gente y a los extranjeros hay que metérselos con calzador.

¿Qué resumen haría un extranjero de España en los ámbitos del poder, el dinero y la cultura? Diría que somos una medianía. No les falta razón. Baste mirar la cosa del poder político: ¡El fulano que preside el gobierno de Italia llamó Antonio a Pedro y todos nos partimos de risa! Todavía seguimos riéndonos. He ahí el espejo de un país que se desprecia a sí mismo. No seré yo quién se oponga a lo hilarante del asunto. Mejor eso que los pucheros lastimeros de los sectarios de los medios de comunicación a sueldo del susodicho Antonio, pero es para llorar de asco y un poco de rabia que seamos el único país de la Unión Europea con un gobierno de coalición de socialistas y comunistas, apoyados por fuerzas políticas separatistas, que reciben a los mandatarios de la OTAN con modos destemplados. Sí, algunos ministros y altos cargos de este gobierno se manifestarán en contra de la OTAN. De risa y vergüenza. La cosa es tan mediocre y ridícula como el partido que nos metió en el viejo lío: "OTAN, de entrada no".

Creo que la imagen de decadencia que transmite España compite con la falta de autocrítica de los españoles. Estamos lejos de ser modelo de nada. Y si tuviéramos que buscar a los mejores para exponerlos al mundo, me iría a buscarlos entre los españoles que viven lejos de España. Los de aquí somos unos adaptados que sobrevivimos cómo podemos… De tumbo en tumbo. Aguantamos. Dicen que pronto llegará otro gallego al poder. Algo es algo. Nos conformamos con la crítica discreta y templada de Feijóo a las medidas populistas y sin fundamento sólido anunciadas por Sánchez para combatir la inflación. "El Gobierno acierta al copiar las medidas del Partido Popular en el Consejo de Ministros para bajar el IVA de la luz y ayudar a los vulnerables", pero, en opinión del líder del PP, "se equivoca en no ir más allá", a saber, ajustar el IRPF a rentas medias y bajas, reducir el gasto del Gobierno "más caro de la historia" y trabajar para suspender el impuesto de hidrocarburos y que "baje así el precio de la gasolina tal y como propuso el PP". Los españoles, sí, nos conformamos con poco. ¡Ajustar el IRPF a las rentas medias y bajas! Eso es la imagen de España en el extranjero. No ilusiona, pero nos vale.

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