La Conjetura de Goldbach y Gonzalo García Pelayo

Agapito Maestre

Javier Martínez Moguerza, brillante y joven catedrático de Estadística e Investigación Operativa en la Universidad Rey Juan Carlos, es uno de los grandes seguidores de las investigaciones de Gonzalo García Pelayo en el campo científico de las Probabilidades y cálculos estadísticos, que tantos beneficios, dicho sea de paso, le dieron en el juego de la ruleta. Varias veces ha intentado invitarlo para que imparta una conferencia a sus alumnos más aventajados. Pero por diversos motivos, entre los que cabe recordar la pandemia del covid-19, el rodaje de 11 películas en tres continentes y la concentración máxima de su tiempo en la investigación sobre los números primos, Gonzalo no ha podido atender la invitación de su admirado amigo. Por suerte, mañana, 23 de mayo, en el Museo Reina Sofía, el estadístico Martínez Moguerza y todos los interesados en el mundo de la ciencia en general, y de las matemáticas en particular, podrán asistir a una conferencia pública de Gonzalo García Pelayo sobre la Conjetura de Goldbach.

Larga es la historia del problema planteado por esta conjetura tan matemática como filosófica, porque nadie debería olvidar que, desde finales del siglo XVI hasta casi el siglo XIX, la filosofía europea buscó en las ciencias exactas disciplinar su saber. La matemática fue y, en cierto sentido, sigue siendo imprescindible para reducir los acontecimientos, la "realidad" y, en fin, los fenómenos a puros teoremas. Hoy algunos le llaman a esa operación: la búsqueda del algoritmo perfecto para solucionarlos la vida. En fin… Volviendo a la carta de Goldbach a su amigo Euler, donde le formulaba la citada conjetura, motivo de reflexión de cientos de matemáticos del mundo, es menester resaltar que nadie la ha resuelto. Esta cuestión es para muchos el problema más difícil de las matemáticas. Pero, por suerte para los españoles, hace aproximadamente algo más de un año, el Domingo de Resurrección de 2021, mientras paseaba por una playa de Cádiz, Gonzalo creyó haber descubierto la demostración de la famosa conjetura de Goldbach que llevaba cavilando hacia tiempo.

Sí, queridos lectores, el hombre que hizo saltar la banca de algunos de los casinos más importantes del mundo con el juego de la ruleta, mantiene que ha resuelto uno de los problemas más agudos de las matemáticas. Lleva más de 280 años sin que nadie encuentre su solución, a saber, todo número par mayor que 2 puede escribirse como suma de dos números primos. Desde ese Domingo de Resurrección hasta ahora, una de las ocupaciones de Gonzalo ha sido escribir un libro titulado Demostración de la conjetura de Goldbach e inecuaciones de los números primos (Ed.Gong), que mañana será presentado durante la conferencia. García Pelayo defenderá públicamente, ante la comunidad científica y todos aquellos que estén interesados en la ciencia exacta, que sus Fórmulas de los Números Primos podrá demostrar la Conjetura de Goldbach. Goldbach conjetura que todo número par, insisto, puede expresarse como la suma de dos números primos. Así de simple. Por ejemplo, 40 puede mostrarse como 23+17 ambos primos. Se ha comprobado que es cierta hasta los cuatro trillones, pero no se ha demostrado que lo sea hasta un par cercano al infinito. Al tratarse de números primos y no haber ningún tipo de control sobre ellos y su comportamiento parece imposible racionalizar esta famosa Conjetura. Pero Gonzalo ha descubierto, ahí está el toque, una herramienta, las inecuaciones, lo más próximo a una fórmula general sobre los números primos, que descerraja el candado de Goldbach.

En fin, amigos, yo ya he reservado mi entrada para la conferencia. Un escenario único, nada menos que el Museo Reina Sofía, en un contexto no menos inolvidable: un ciclo de cine sobre sobre estética de la contracultura (estas inecuaciones son pura contracultura), que abrirá a su vez un ciclo sobre las seis primeras películas de este singular artista y pensador. Si los matemáticos del mundo aceptaran los planteamientos de García Pelayo, estoy seguro de que cambiarían muchas cosas en el futuro próximo. Y si lo rechazan, sin duda alguna, será una situación llena de bochorno limitando con el ridículo.

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