Isabel Coraje

Agapito Maestre

La mujer gana. Ya era hora. Isabel Díaz Ayuso está en la vanguardia de la democracia. Está muy por encima de la mediocridad política que invade España. Su penúltima acción, impedirle a una ministra, indocumentada, sí, pero ministra, perorar sobre un tema serio a los jóvenes de un centro público de enseñanza, era toda una premonición de su última decisión: disolución de la cámara autonómica y convocatoria de elecciones en Madrid. Esta resolución está llena de valentía, esfuerzo, furor e ímpetu. El coraje civil de esta mujer acabará con la chulería del tipo de la Moncloa. La chabacanería de Redondo, primer asesor del Gobierno de España, ha sido arrasada por la inteligencia de esta mujer. Se lo ha montado a la española: ha pensado a lo grande. Contracorriente. 

El final de su alocución a los madrileños fue clara: libertad o barbarie socialista. Eso exactamente se juegan los ciudadanos de Madrid el 4 de mayo: la libertad contra el totalitarismo de Sánchez e Iglesias. Madrid hoy es el símbolo de la democracia y la libertad para toda España. Seguirá siéndolo a partir del 4 de mayo. Madrid será la tumba del anacronismo totalitario de Sánchez e Iglesias. Gracias a la decisión de Isabel Díaz Ayuso miles de españoles tienen cierta confianza en la política. Esta mujer aún no es madre, pero tiene coraje para repartir por todas partes. Bravo por Isabel Coraje. Sánchez e Iglesias salen muy tocados. Y la dirección del PP  sólo tiene una opción: o sigue a la presidenta de Madrid o Casado desaparece. 

Entre todas las mujeres que se dedican a la política, ninguna de ellas puede equipararse a Díaz Ayuso; de los hombres, por favor, para qué comentar, apenas representan algo a su lado. Y qué decir de los improperios de los valientes periodistas de la prensa contra la presidenta, ayer mismo en el programa de la tarde de esRadio fue despreciada por ventajista, porque no quería cerrar Madrid en Semana Santa. ¡Pobrecillos! La estulticia de una parte importante de la prensa no les deja ver que Isabel Coraje ha ganado todas las batallas en el último año: pruebas de antígenos, Barajas, PCR, pasaporte de vacunación, la construcción en un tiempo récord del mayor hospital de Europa contra la peste de la covid-19,  etcétera, etcétera. 

Isabel Coraje está pudiendo con todos. Ha roto, definitivamente, el pacto tácito entre los machos del PSOE y el PP, y marca la dirección a seguir a los partidos democráticos. Su lección es sencilla de aplicar. Olvidémonos de querer por querer, de la querencia ciega y vacía, que tanta daño ha hecho a España, y apliquémonos a querer cosas concretas. La política de Isabel Coraje está venciendo a la ideología. A la mentira. 

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