Enseñanzas de la guerra

Agapito Maestre

"El riesgo de que Rusia involucione a un sistema abiertamente dictatorial nunca había sido tan real en las últimas décadas". Hilaridad provoca la lectura de estas líneas en el editorial de un periódico de papel. Quien ha escrito ese bodrio no sabe qué es una dictadura ni qué es una democracia y, además, desconoce por completo la diferencia entre un régimen totalitario de corte neo-soviético y una dictadura con un mínimo Estado de derecho. El régimen de Putin es totalitario porque confunde los ámbitos del poder del Kremlin con los del conocimiento y el derecho. Nadie se escapa de las garras del Uno. La homogeneidad es una constante en los últimos veinte años en un país sin diferencias reales ni simbólicas entre la sociedad civil y el Estado, en realidad, no existe la sociedad civil y el Estado es un conglomerado de mafiosos y excomunistas. Se trata de una sociedad acéfala y sin salida…

Pero todo eso es teoría al lado de la realidad, de lo inmediato y concreto, que está determinando el curso de la invasión rusa de Ucrania. Está a la vista de todos. Es casi evidente, pero la prensa española lo oculta con supuestos análisis geopolíticos y de estrategias a largo plazo, casi siempre para descalificar a la democracia occidental en general, y a la de EEUU en particular. Estos listillos, hijastros de Putin y de los regímenes izquierdistas del pasado, no quieren reconocer que Rusia es un país pobre, muy pobre, para mantener mucho tiempo la guerra de Ucrania. Sí, los recursos económicos de este país son cada vez más escasos y malos. Además, el nivel de gestión de su "riqueza" es propio de una sociedad tercermundista, una mezcla rara de totalitarismo soviético y "capitalismo" de Estado. Para hacerse cargo de la pobreza de Rusia es menester compararla con la de cualquier otro país del entorno, por ejemplo, China. El sistema social de Xi Pin, terrible desde el punto de vista político, es muy superior en términos de calidad de vida al de Putin. El nivel de consumo de los rusos es infinitamente peor que el de los chinos.

Rusia no tiene recursos para aguantar esta guerra. Por eso, precisamente, acabará pronto. Aquí les dejo unos pocos datos para constatar la pobreza rusa. Empecemos por su principal recurso: el petróleo; actualmente Rusia suministra a Europa 108 mln tn/año, pero EEUU sacará de sus reserva ya al mercado unos 50 mln.tn., casi la mitad. Por otro lado, ya se ha anunciado, fruto del acuerdo entre los EEUU y Venezuela, es decir de la suavización de las sanciones de los americanos al régimen de Maduro, que este país tiene capacidad de exportar 150 mln.tn. Todo eso podría tener unas consecuencias inmediatas: el petróleo ruso tiende a desaparecer del mercado. Los efectos de la caída del petróleo para la población serán catastróficos.

Si comparamos las consecuencias terribles de la caída del petróleo ruso con las supuestas "pérdidas" de las empresas extranjeras que abandonaron este mercado, comprobáremos fácilmente quién gana y quién pierde. Rusia está a punto de perder casi todo, pero las empresas extranjeras que salieron de Rusia apenas nada, ¿o acaso las cifras que doy a continuación son para hacer temblar a McDonald, Coca-Cola, Volkswagen, Apple y Microsoft? No lo creo. McDonald pierde 5,2% de sus ventas mundiales; Coca-Cola: 2%; Volkswagen: 1,8%; Apple: 1.3 % y Microsoft: 0,06 % . O sea las perdidas para esas empresas son mínimas, incluso sus ganancias sean mayores a medio plazo.

Otro ejemplo relevante para analizar los beneficios de las empresas que salieron de Rusia lo ofrece la salida de un banco; el Deutsche Bank, que obtuvo en 2019 beneficios en Rusia del orden de 20 mln.$, cuando declaró que dejaba Rusia, las cotizaciones de sus acciones subieron en la Bolsa de Frankfurt un 8%, lo que supone un incremento de su cotización equivalente a los beneficios que sacaba en Rusia anualmente, es decir, la subida de sus acciones es equivalente a las ganancias que hubiera sacado en Rusia durante 84 años. Otro dato significativo de la pobreza de la economía rusa es el tráfico de mercancías del Transiberiano (el ferrocarril ruso que une la parte europea con la costa del Pacífico, atravesando la Siberia) equivale al 2% del valor de tráfico de mercancías por el canal de Suez.

En fin, la pobreza del régimen de Putin, que se empobrecerá cada día más con los efectos de las sanciones occidentales, le impide continuar la guerra contra un país libre.

A continuación