El precio de la luz…

Agapito Maestre

El precio de la luz sube y sube, y seguirá subiendo. La cosa no tiene arreglo con este Gobierno; mientras mantenga todo ese rollo de la transición ecológica, los españoles nos empobreceremos más y más, entre otros motivos, por el recibo de la luz. Sí, porque el recibo de la luz, además de un precio es un impuesto, una tasa y, en fin, una manera perversa de robar a los españoles que tiene este personal. Cuando empezaron las subidas del recibo, podían haberse tomado medidas para controlarlo, pero no lo hicieron, bien por ineptitud, soberbia o, peor, porque era la forma más cómoda de recaudar, o sea robar, para comprar a sus clientelas electorales. De otro modo no se entiende, ¿por qué no ha renunciado a ese 26% del precio final que se lleva Hacienda de forma automática? Menos se entiende todavía que no hayan revisado la composición de la ecuación de los costes atribuidos al término de energía (los famosos peajes), que son a todas luces arbitrarios e injustos. Con este panorama, resultan tan ridículas y propagandistas las declaraciones de Sánchez, diciendo que están "trabajando para abaratar el precio de la luz", como las de sus socios de Gobierno proponiendo controlar los precios por decreto o, peor, nacionalizar las eléctricas.

La imprevisibilidad y torpeza de este Gobierno con el precio de la electricidad es pavorosa. Porque el precio de la electricidad repercute directamente en el IPC e indirectamente en el esquema de costes de muchos productos y servicios, preparémonos para lo peor. Sangre, sudor y más pobreza. Eso sí, el despilfarro de este Gobierno seguirá creciendo. Llegaremos muy pronto al billón y medio de euros de deuda pública. Se dice pronto: ¡billón y medio! Eso significa que las próximas generaciones serán mucho más pobres que las actuales, porque la deuda pública hay que pagarla, naturalmente, con los intereses correspondientes. Por otra parte, tampoco anuncian nada bueno las cifras de la Seguridad Social, que cerró el pasado ejercicio con el mayor déficit de su historia: casi rozando el 2% del PIB.

Las cifras económicas son estremecedoras. A la gigantesca deuda pública hay que añadir que el PIB ha caído en el entorno del 10% y el déficit público supera los dos dígitos. Y, sin embargo, este Gobierno negocia al alza salarios mínimos, multiplica el gasto público y derrocha sin ton ni son, o mejor dicho, el derroche público tiene un objetivo electoral claro: se trata de tener a media España subsidiada, mientras las empresas, pequeñas, medianas y grandes, también los autónomos, se arruinan todos los días un poco más. ¿Conseguirá el dinero europeo, que espera Sánchez como un maná, contener el deterioro económico? No lo sé. Pero si aguanta, y ya no digamos si logra sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, creo que tiene muchas posibilidades de seguir engañando a los electores. Terrible.

En fin, si la oposición no se mueve con más inteligencia y contundencia, me temo que el actual descontrol en el precio de la energía eléctrica y la inflación, ya galopante, servirán de muy poco para echar a esta gente del poder. Me temo que este personal, con su política chabacana y de propaganda, tirará así hasta 2024.

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