El poder de la democracia

Agapito Maestre

La derecha española, hoy por hoy, es incapaz de regenerar el sistema político y, lo que es peor, sus líderes parecen inteligentes, pero solo son jóvenes. Y, además, les falta algo que, desgraciadamente, les sobra a los de PSOE y Podemos. Es algo fácil de descubrir, pero que ni de lejos comparten PP, Cs y Vox: el deseo de poder. Las ansias de poder de Sánchez e Iglesias son infinitamente superiores a las del resto de los políticos españoles. Preparémonos, pues, para un Gobierno de coalición entre socialistas y comunistas. Es la única salida que le queda al tinglado político surgido a la muerte de Franco. Por cierto, este estaribel institucional, sin duda alguna débil, quebradizo y tambaleante, aún es creíble y sólido para la mayoría de los españoles, a pesar de lo que digan las torpes seseras de nuestras élites políticas e intelectuales. El régimen político español se llama democracia, que es, como las del resto de Europa, imperfecta. ¿O acaso existe una democracia perfecta? Eso solo existe en las cabezas de mentes obtusas y torpes, o peor, en los cerebros de los pequeños dictadores del intelecto. La esencia de la democracia es la imperfección. Si fuera un régimen acabado de una vez por todas, estaríamos ante una democracia orgánica. La dictadura.

La democracia española, con sus benditas imperfecciones, ha durado más de cuarenta años, y quizá sea capaz de mantenerse otros tantos, si logra regenerar algunas de sus más terribles deficiencias, por ejemplo, la corrupción, una ley electoral que impide conformar de modo sencillo mayorías de gobierno, etcétera, etcétera. En otras palabras, ¿será capaz de regenerar la vida democrática, en realidad de traer más y mejor democracia para España, el Gobierno de coalición PSOE-Podemos? Es obvio que hay dos respuestas ideológicas, radicalmente diferentes, para contestar el interrogante. No entraré en ellas, entre otros motivos, porque antes hay que responder una cuestión previa: ¿es nuestro sistema democrático, siempre en vilo, capaz de resistir las embestidas de un Gobierno social-comunista?

Tiendo a pensar que nuestra democracia lo soportará. He aquí tres razones de circunstancia de mi afirmación: primero, el debate de investidura ha demostrado la existencia de una oposición seria, dividida en tres grupos parlamentarios, capaz de controlar al Gobierno; en segundo lugar, porque el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha mostrado en el mismo debate estar un escalón por encima del resto de los parlamentarios para hacer política en un régimen democrático como el español; y, en tercer lugar, porque si PSOE y Podemos no se atemperan y autolimitan en la utilización del poder en ese futuro Gobierno de coalición, corren el peligro de ser arrasados para siempre en unas próximas elecciones. Repito, pues, una parte del párrafo final de mi libro sobre Podemos, escrito hace ya casi cinco años, para avalar mi último argumento a favor de la democracia española:

Después de las experiencias electorales de Podemos, a este partido no le queda otra alternativa que el pacto con los socialistas o morir lentamente como una fuerza política que ‘pudo ser, pero no es…’. Hasta aquí he tratado de hallar razones a favor de un Podemos socialista, un partido presto a integrarse en el sistema político, capaz de reformar la izquierda clásica española; pero ahora (…) quiero apostar por un futuro Podemos gobernando con el PSOE en ayuntamientos, comunidades y Gobierno de España. La apuesta tiene una tan alevosa como arbitraria justificación: el poder. Porque el poder, el deseo de poder, llevará a Podemos a través del PSOE a las instituciones, el populismo totalitario que pudiera contener la ideología de este partido desaparecerá. Sólo quedará su mala retórica.

Habrá, pues, un Gobierno de coalición entre socialistas y comunistas, y ojalá nuestras instituciones democráticas aguanten sus embestidas.

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