Diario de la pandemia. Miedo y desesperación

Agapito Maestre

Madrid, 1 agosto de 2020.

Miedo

España entera es una fábrica de miedo. El fulano que manda en sanidad ha dicho que no había comité de expertos ni Cristo que lo fundase. El único baranda era él. Nos encerró Pedro y él nos sacó a la calle, cuando le dio la gana. Nada es insólito en España. Todo es encanallamiento. Nueva normalidad. El miedo a este Gobierno de "frikis" define un país. Y el personal tan feliz se pone el bozal y hocica por los rincones oscuros de la casa del amo… Los rebrotes de la Covid-19 están por todas partes. Hasta los países más irrelevantes del planeta han prohibido la entrada de aviones españoles en sus respectivos territorios. España provoca miedo en el mundo.

El miedo, claro, el miedo.

El miedo vil contiene los ímpetus de libertad. El miedo nítido atenaza a millones de españoles. El miedo que mete el gobierno de Sánchez-Iglesias en el cuerpo de los españoles es peor que la Covid-19. Hay tanto miedo que otra vez empieza a escribirse de forma elíptica. Miedo, claro, miedo. El miedo lo inunda todo. Está haciendo estragos en las pocas energías ciudadanas que quedaban antes de la llegada al poder de Sánchez-Iglesias. El gobierno más débil de la política española de los últimos cuarenta años solo provoca miedo. Espanto. Ahí reside su fuerza.

Tambaleantes y borrachos de ridícula propaganda asustan al más pintado. La fotografía del Jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, en la portada de El País, en una habitación llena de expedientes muy bien ordenados, extraordinariamente clasificados, es la genuina imagen del productor del miedo. Su rostro recuerda a gente como Beria y gente de ese pelaje. Su cara es el vivo retrato de su alma. Este muchacho joven sabe bien cómo un Gobierno puede mantenerse en el poder dando miedo. Él mismo es un producto de un tejido político podrido de miedo. La derecha ni se entera de lo que pasa. Vive feliz en su torpeza. Se centra en el cambalache y trasiego de coimas y cargos para sus viejos funcionarios de la política.

La terrible jindama que provoca este Gobierno tiene atenazada a la chusma y a las élites españolas, que miran a Europa para que las salve. ¡Estúpidas! Ese auxilio tampoco llegará. Europa también está muerta de miedo. Sí, España, sus millones de consumidores, son demasiado valiosos para el mercado de la UE. Esto no es Grecia.

La entente socialista-comunista-separatista también ha puesto en jaque a la Unión Europea. El miedo que provoca España en los países más sólidos de la Unión ha llevado a la aprobación del Plan de Reconstrucción de la UE más importante de los últimos treinta años. Italia también ha contribuido a la aprobación de ese plan, pero no nos engañemos las "famosas autoridades de Bruxelas" ha tenido que ceder ante el gobierno más débil de Europa. Del miedo meridiano, comunista-separatista-socialista, en Europa no se salva nadie. ¿O cree alguien que los europeos más sabios han olvidado que el lío siempre empieza por estos lares del Sur de Europa? No es, pues, exagerado decir que el gobierno más endeble de la historia de España reciente mantiene alerta, asustada, a la Unión Europea. Por eso, precisamente, la propia UE nos pone condiciones muy duras para que nos llegue el dinero. ¡Retórica!

No nos engañemos. No llegará la sangre al río. El problema es que aquí la UE no intervendrá como lo hizo con Grecia. Sencillamente, porque tienen miedo, jindama, a que el lío español se extienda por todas partes. ¡Tiempo al tiempo! La prospectiva de Sánchez-iglesias es, por lo tanto, sencilla: no seguirán ni uno solo de los criterios comunes que impongan desde el Parlamento Europeo. El Consejo y la Comisión serán para Sánchez-Iglesias motivos clave de su mofa "política". El desgobierno español se lo pondrán cada vez más difícil a la UE, entre otros motivos, porque ésta ya no resistiría otro Brexit.

Con este calor no doy de sí para escribir párrafo largo, salvo para reiterar que un gobierno extremadamente débil por un lado, y una oposición torpe por otro, marcan la inexistente agenda política para solventar la crisis económica y política de España. Y si todo queda reducido a propaganda y agitación para mantenerse en el poder, entonces el miedo pronto dará paso a algo peor: la desesperación. Quieren convencernos de que no hay nada que hacer: a los de los hoteles que les vayan dando, a los jubilados se le reducirá la pensión, cada vez cerrarán más negocios, se perseguirá al que levante la voz…, nos darán a todos y por todas partes. No quieren volvernos locos, sino tontos. La desesperación atonta mucho más que el miedo. No hay esperanza alguna de cambio. La consecuencia inmediata es producir asco. Han conseguido que tengamos un sentimiento de vivir una realidad embrutecida.

¿O acaso no es brutal que el jefe de la sanidad española diga que no había Comité de Expertos y nadie mueva un músculo para sacarlo del ministerio?

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