¿Cómo y cuándo caerá Putin?

Agapito Maestre

Putin ha perdido la guerra. Ya está pidiendo por las esquinas detenerla, incluso se pavonea de que está evitando un genocidio en Ucrania. Pobre tipejo. Su sentido de la realidad es propio de un psicótico. Los dictadores son ridículos cuando les alcanza el pánico. Éste lo oculta rodeándose de una masa amorfa y sin divisiones internas. Vieja y maloliente totalidad comunista por la que suspiran quienes no saben vivir en libertad. Putin es tan ridículo como los periodistas españoles que dudan de su voluntad de proseguir la maquinaria destructora de personas ideada por Lenin y Stalin. Promotores sanguinarios de la vieja y cruel kátorga zarista. Putin está quedando en nada con su invasión de Ucrania. Pronto se parará la guerra y Putin firmará un armisticio, o lo que sea, porque se sabe vencido. El asunto ahora es cómo y cuándo llegará su hora final. Nadie se engañe. Su fin está cerca y quizá mucho antes de lo que algunos piensan.

La invasión del territorio de Ucrania ha fracasado. Esta guerra está mostrando al mundo las brechas de una pobre Rusia. Es tan pobre que no alcanza ni a contar el número de sus habitantes. Nadie sabe cuál es la población de este país. Los más optimistas dicen que 120 millones… Rusia solo tiene ojivas nucleares de la época soviética. ¡A saber si funcionan! El parte de guerra de Ucrania es sencillo de retener: varios generales rusos han sido abatidos por los ucranianos, miles de soldados muertos y otros tantos heridos y prisioneros, un importante material de guerra abandonado, la utilización terrorista del armamento contra la población civil de poco sirve, entre otras razones, porque no consigue avanzar para controlar las grandes ciudades de Ucrania. El Gobierno de Zelenski no sólo resiste, sino que también impondrá sus condiciones para detener la guerra.

¿Qué le queda a Putin, fuera de sus miserias y crueldades en Ucrania? Sólo tiene en su poder la maquinaria de la mentira y propaganda neosoviética. Es mucho, pero también caerá. Ya se encargarán sus propios servicios secretos de su final. A Putin su propia policía y espías particulares le aconsejaron invadir Ucrania, porque sería un paseo militar, algo parecido a un entrenamiento militar como el que llevó a cabo en Georgia y, más tarde, la ocupación relámpago de Crimea. Lo engañaron y él ha tardado 25 días en darse cuenta de la cosa. Está furioso. Ha encarcelado a una parte de la cúpula que le aconseja. Pero ya es tarde. La suerte no está de su parte. Él se sabe perdido, incluso sin entrar en la internet, porque no sabe manejar un ordenador, intuye su final: Zelenski negociará de igual a igual con el todopoderoso Putin. Ha querido ser la síntesis del totalitarismo comunista y ha devenido un tipejo en manos de unos pocos. Ya no le pasarán carpetitas con breves informes para que dé ordenes de invasión de antiguos territorios de la decrépita y maldita Unión Soviética. Pronto confluirán las fuerzas de los servicios secretos con las de los oligarcas huidos, los militares rebeldes y el pueblo hambriento para asestarle un golpe mortal a este epígono de Stalin y continuador del totalitarismo soviético. Callen, por favor, los quintacolumnistas de Putin en España, porque Ucrania ya ha ganado la guerra a favor de la democracia. De la libertad

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