Allende el espejo

Agapito Maestre

Vieja es la historia del hombre horrorizado de su rostro. Retiró de su casa todos los espejos para evitar la tentación de mirarse. Humana es la reacción de los dirigentes del PP por largarse del edificio, un gigantesco espejo, que les enfrenta continuamente a sus odiosas facciones. Quizá allende el espejo, título de una obra del maestro Lewis Carrol, consigan estos jóvenes construir un nuevo proyecto político para ilusionar a quienes detestan las formas y fondos totalitarios de ejercer el Gobierno de Sánchez-Iglesias. ¡Quién sabe! Por algo se empieza. Siempre es primero el olvido, y luego viene el recuerdo. Imposible es hacer historia, recuerdo crítico y sin engaños, sin previo y piadoso olvido de los horrores del pasado.

No me parece descabellada la decisión de volar Génova 13. Después de todo, el cambio permanente de nombres y sedes parece una tradición muy enraizada en los partidos políticos españoles de corte conservador y liberal. Sí, han leído bien, he escrito cambio de nombre, porque después de cambiar de sede, casi como un destino, un designio necesario, vendrá otra forma de llamar al nuevo partido. Basta recordar algunas siglas, desde 1976 hasta hoy, UCD, PDP, PL, AP, CP y PP, para saber que Casado y los suyos o son fieles a esa tradición o sucumbirán al modo de lo sucedido con otros partidos. Ese momento llegará pronto. Entonces ya no valdrá entretenerse con voladuras metafóricas de edificios y siglas. Será preciso hacer política, historia, porque ni siquiera Santo Tomás, un sabio que admitía la posibilidad de un mundo sin comienzo histórico, tuvo que reconocer como auxilio teórico de su explicación la existencia de un Día de la Creación. También Casado habrá de reconocer ese comienzo histórico, que se confundirá, por desgracia para él, con el Día del Juicio. ¡Quién sabe si será su Juicio Final!

El comienzo histórico del inevitable nuevo partido político tendrá que empezar por levantar acta de lo obvio: Vox es una realidad asentada en toda España, empezando por Cataluña, que le da la gobernabilidad al PP y Cs en varios mesogobiernos regionales. Sin embargo, Casado puede seguir prescindiendo de esa realidad, como viene haciendo desde el día de la moción de censura de Vox contra Sánchez, y obstinarse en construir un libro para ser leído al revés, como el que se encontró Alicia en la obra de Lewis Carrol. Quizá consiga algo bello, lleno de palabras pertenecientes a una lengua de fantasía, pero siempre será muy difícil de entender. Quizá a muchos les llene la cabeza de ideas extrañas. Quizá de esas oscuridades alguien saque provecho. Pero una cosa será clara: con todos esos galimatías alguien está dando la muerte a Algo.

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