La baza de Génova para controlar las primarias de Ayuso: "Sería un escándalo" y una "involución"

La posibilidad de unas primarias cobra cada día más fuerza. Génova cuenta con su inmenso poder para controlar el proceso.

Olivia Moya

Isabel Díaz Ayuso no teme enfrentarse en unas primarias contra el candidato que designe Génova, que todo apunta ahora mismo a José Luis Martínez Almeida, para presidir el partido en Madrid. "Ir a las urnas hace a uno libre", manifestaba públicamente este miércoles la presidenta madrileña. No obstante, sí existe cierto temor en la Puerta del Sol a que la dirección nacional controle absolutamente todo el proceso, incluso que pueda llegar a manipularlo si fuera necesario.

La dirección nacional del PP no quiere adelantar el congreso, algo que piden insistentemente Ayuso y su entorno, y se celebrará cuando ésta lo ha fijado, es decir en mayo o junio del próximo año. Pero aún se desconoce la fecha concreta. Y hasta que ésta no se anuncie, la jefa del Ejecutivo autonómico no tendrá acceso al censo de los militantes que votarán en el mismo, cosa que no le ocurre al aparato del partido, que puede, si las cosas pintan muy mal, intervenirlo, facilitar nuevas afiliaciones o poner trabas a los ya afiliados.

"Tienes el control de las sedes, y las nuevas afiliaciones se tienen que realizar a través de las sedes locales donde tienes a tu gente (en referencia a Génova). Los censos los tienes tú, los manejas tú", temen en conversaciones con Libertad Digital distintas fuentes del PP de Madrid. Eso sin contar con las 55 gestoras locales que también maneja la dirección del partido. Además, la presidencia del PP de Madrid recae actualmente en Pío García Escudero, con Ana Camins como secretaria general, ambos del lado de Génova. Fue una solución en principio provisional, tras la dimisión de Cristina Cifuentes, pero que se ha acabado alargando en el tiempo.

Será esta dirección la que nombre cuando corresponda a los miembros del Comité Organizador del congreso, por lo que no es difícil presagiar que no serán precisamente afines a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Será éste el que ponga las reglas del cónclave.

Hay dos posibles modelos. El primero es el que a priori Génova querría imponer. Los aspirantes se someterían primero al voto de los afiliados. Si uno de los candidatos obtiene con el segundo una diferencia superior a 15, puntos será proclamado presidente. Pero si la diferencia es menor de 15 puntos, pasarían a la segunda fase, en la que votarían los compromisarios del partido, donde tendría más control el aparato del partido.

Fue precisamente este modelo el que permitió a Pablo Casado imponerse a Soraya Saénz de Santamaría en el congreso para elegir al sucesor de Mariano Rajoy. Los afiliados eligieron a la vicepresidenta, pero como no consiguió superar el porcentaje necesario, en la segunda vuelta salió derrotada por la alianza de María Dolores de Cospedal con el actual presidente del PP.

Y el segundo modelo es el que ya se puso en práctica en el congreso regional de 2017, donde fue elegida Cristina Cifuentes. En este modelo se elimina de la ecuación a los compromisarios y se da más importancia a los militantes, que decidirían también en una segunda vuelta. En caso de que el aparato quisiera volver al primero "sería un retroceso difícil de explicar", argumentan las fuentes populares consultadas. "Supondría una involución en la democracia interna del partido" y sería un "escándalo" porque en 2017, en el último congreso, "se dio un paso adelante", en cuanto a democracia interna se refiere, "dando voz a las bases", denuncian preocupadas. Y es que la sensación en el entorno de Ayuso es que ella cuenta con la simpatía y apoyo de los militantes. "La calle está con ella".

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