El régimen Ortega–Murillo tiene "tanto miedo a la disidencia que los funcionarios no pueden salir del país"

La "dictadura familiar" de Ortega y Murillo mantiene a 190 presos políticos en la cárcel y persigue a críticos, periodistas y cristianos.

Vanesa Vallecillo

Daniel Ortega perpetúa su régimen desde el terror y alejado del foco de Europa, que ha empezado a fijarse en Nicaragua tras los últimos cierres de medios de comunicación y las persecuciones a sacerdotes y oposición.

obispo-rolando-alvarez-nicaragua20052022.jpgLa Policía de Nicaragua asalta la sede de una diócesis y detiene a un obispo crítico con el régimen

Sin embargo, entre sus filas también se infunde el miedo. Lejos de lo que pueda parecer, estar cerca del régimen no es garantía de protección, sino todo lo contrario.

"El sistema Ortega–Murillo, tiene acaparado todo el poder del Estado, todas las instituciones. Todo, todito, está acaparado por ellos". Son palabras de una de las funcionarias del régimen que ha conseguido salir del país dejando atrás su vida, su trabajo y su familia; el motivo principal por el que nos ha pedido encarecidamente que mantengamos su anonimato.

"Cuanto más cerca estás del régimen, porque yo lo he visto, más peligro se corre" y esto, apunta, "vale también para los militantes: Tienen tanto miedo a que entre ellos haya disidencia, que no les están dejando salir del país". Funcionarios a sueldo de la dictadura que "se ven obligados a trabajar para ellos, con miedo, porque la mayoría no quiere esto para su país".

Medios de comunicación cerrados y expoliados

El martes pasado, cesó por sorpresa la emisión de CNN en Español. Así empezó hace unos meses la represión contra el diario La Prensa y que ya hemos visto utilizar en otras dictaduras como la venezolana o la peruana.

El director del diario, Juan Lorenzo Holmann, lleva ya 409 días detenido engrosando la lista de presos políticos desde que una mañana, el régimen decidiera irrumpir en la redacción y confiscar todos los equipos.

"Se llevaron todo el material: Ordenadores, cámaras, todo", recuerda Óscar Navarrete. Él es uno de los periodistas de ese diario que se vieron obligados a salir del país para poder ejercer. Desde entonces, cuenta la realidad política de Nicaragua desde su exilio en San José, junto a parte de la plantilla, que también pudo huir.

"Desde que la dictadura de Ortega llegó al poder este régimen fue reacio con la prensa independiente que se dedica a auditar y denunciar los actos de corrupción", cuenta Óscar. "Empiezan a no invitarte a las coberturas y ese alejamiento, poco a poco, se va convirtiendo en censura y esa censura, en represión".

Está seguro de que "para que exista justicia en Nicaragua, tiene que ser borrado todo. Todo está controlado por el régimen, todos los poderes del Estado están subordinados al régimen"

"Empiezan perjudicándote con los impuestos"

Navarrete también detalla la intensidad de esa represión que va más allá de las detenciones, la censura o los secuestros. En algunos casos, las prácticas abusivas son incluso más eficaces para sus fines: "De primeras te pueden ir perjudicando por los impuestos, por la aduana si es empresario, si es comerciante de un mercado te confiscan tu tramo, si eres un médico te van a retirar tu licencia para ejercer … Van a venir mermándote poco a poco", explica el periodista.

Por supuesto, también se da la represión al uso. En estos momentos, en el país, hay 190 presos políticos. 29 de ellos, aspirantes a la oposición en las elecciones al país a quienes Ortega encarceló, sin una acusación clara y sin pruebas, apenas unos días antes de esos comicios. Desde el pasado martes, se está ofreciendo una prueba de vida de cada uno de esos presos, tal y como exigen los familiares, pero eso ha terminado por constatar que "están en un estado deplorable, muchos de ellos, golpeados", nos cuenta.

Todo es nuevo a ojos de Europa que lleva años mirando a Cuba, Venezuela o Argentina y que recientemente despierta con Perú. Nicaragua lleva desde 2007 sumida en "una bomba del tiempo que se veía venir" y que se ha hecho más intensa desde las protestas de 2018.

"Una dictadura familiar" que persigue a los cristianos

Una "dictadura familiar", dicen los pocos medios críticos. "Una dinastía", apunta la funcionaria con la que hablamos, "en la que ya se está preparando al hijo del Presidente para sucederle porque todo el mundo sabe que Daniel Ortega está muy delicado de salud"

Un régimen difícil de derrocar que tiene en la vicepresidencia a su esposa, Rosario Murillo; aficionada a la brujería y que, cuando su hijastra acusó a Daniel Ortega de haberla violado, se puso del lado de su marido.

A todo esto que les contamos hay que sumar las decenas de sacerdotes que han sido detenidos en los últimos meses y que están siendo condenados en los últimos días. En estos momentos, 22 permanecen detenidos sin opción a juicio y 1.400 organizaciones sin ánimo de lucro, han sido cerradas.

Rafael Bermúdez es sacerdote y observa desde su exilio lo que está ocurriendo con las persecuciones a los cristianos en Nicaragua y la tibia postura del Vaticano. "La comunidad creemos que podría haber hecho más. El sentir es que el Papa no solamente se demoró si no que dijo lo que la gente esperaba", dice Rafael. "Seguramente Juan Pablo II hubiera sido más contundente", apunta Navarrete.

papa-francisco-i-bergoglio.jpgEl Papa no pide la liberación del obispo secuestrado por la dictadura en Nicaragua sino "un diálogo abierto y sincero"

El Monseñor, José Antonio Canales, está convencido de que "el mundo entero se da cuenta de que el actuar de Ortega no es de personas cuerdas". El Papa Francisco se limita a pedir un "diálogo abierto" pese a que hace 15 años que la comunicación es unidireccional.

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