Play

Represión en Cuba: "La libertad de movimiento no se practica ni dentro de la isla"

El disidente Albert Ortega Fonseca denuncia el endurecimiento de las restricciones: "Hemos vuelto a los tiempos en que solo salían deportistas".

Yésica Sánchez

Hay quien dice que huele a cambio en Cuba. A veces el pueblo se agarra a una débil pero reluciente brizna de hierba que acaba de nacer, para mantener viva la esperanza. Así ha ocurrido con la muerte -este viernes- de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, ex yerno de Raúl Castro, a quien algunas voces señalaban como el posible sucesor de Miguel Díaz-Canel. Una pérdida que se interpreta como un duro golpe para la dictadura. Se cree que podría suponer una pequeña apertura en el seno del régimen comunista, aunque dependerá de quién ocupe el lugar que deja. Se habla de su hijo, al que llaman ‘El Cangrejo’.

En cualquier caso, la realidad de los cubanos a día de hoy es la que viene siendo desde el 11 de julio de 2021, cuando se produjo el mayor estallido social de las últimas décadas en la isla. Aquel día, el pueblo salió masivamente a la calle y alzó la voz para reclamar libertad a su gobierno. Un ejecutivo tirano y cruel que fue capaz de dar "la orden de combate" hacia su propio pueblo, como recuerda Albert Ortega Fonseca, hermano de un condenado a 10 años de cárcel por manifestarse pacíficamente el 11J.

Según ha relatado durante la entrevista para LD, desde entonces el Gobierno cubano ha desatado la peor ola de represión que se recuerda en el país. Uno de los derechos que mas ha restringido la dictadura es la libertad de movimiento. Recientemente lo ha sufrido la historiadora Omara Ruiz, a la que no dejaron entrar en el país. Y unos días antes la madre de Albert. Ellos tenían que haberse reunido en Madrid, pero no le dejaron salir de la isla para impedir que denunciara la situación de su hijo ante las instituciones europeas.

"En el caso de mi madre fue un doble golpe para ella porque ella venía para denunciar la situación crítica de mi hermano dentro de la prisión y también era reunirse conmigo después de 8 años sin verme", señala. Él vive ahora en Vancouver. En 2014, Albert logró escapar de Cuba a través de Mongolia. Una vez allí, pidió asilo político y se lo concedieron en Canadá, donde -asegura- ha logrado prosperar "en 5 años más que en 28 años dentro de Cuba".

El hostigamiento a su familia

Él se fue de su tierra cuando estaba Raúl Castro en el poder. "Me sentía bastante acosado", admite. "Vi que empezaban a meterse con mi hermano, con mi tío que tiene un glaucoma y no ve bien... Y decidí irme del país", explica. Eso sí, tuvo que buscarse para vida para hacerlo. "Lo consiguió, pero su familia siguió padeciendo el hostigamiento con el que él quería acabar con su marcha". Así fue hasta el 11J, donde el protagonista pasa a ser Roberto.

"El caso de mi hermano es uno más de los miles de cubanos que salieron a la calle a pedir libertad y que lo más violento que hicieron fue reclamar patria vida", espeta Albert. Le duele recordar todo lo que su familia ha pasado en los últimos años, en especial lo que padecieron cuando él se marchó. Roberto incluso perdió su trabajo. Pero ahora, es aún peor. Con dos hijos a su cargo, se ve entre rejas sólo por reclamar un mundo mejor para las generaciones venideras.

Su papel en el 11J

Roberto se manifestó en la calle como resto, pero se le identificó entre la multitud porque rompió un cuadro de Fidel Castro durante la protesta. En consecuencia, su caso fue más mediático y quisieron que su castigo fuese ejemplarizante: 10 años de privación de libertad. Pero tanto él como el resto de los participantes coinciden en que lo que ocurrió aquel día era necesario. Se puso fin al miedo. "Nosotros siempre hemos sentido mucho miedo por la represión, porque en Cuba existe la represión física y psicológica", explica Albert.

Esa situación se agudiza en la cárcel. "Lo mandan a celdas de castigo, le quitan las llamadas, le quitan las visitas... Simplemente por denunciar el estado en el que están dentro de la prisión", relata. "En el caso de mi madre (para que no denuncie), le quitan el Internet y también existe el acoso". Liset Fonseca se enfrenta a constantes citaciones policiales, seguimientos por la calle y -lo último- no la dejaron viajar a España cuando ya estaba a punto de subir al avión con todo en regla.

No hay libertad de movimiento

En Cuba no se respeta ningún derecho, pero es que ahora la libertad de movimiento ha quedado anulada por completo. Es una jaula de oro. "Hemos vuelto a los tiempos en que sólo salían algunos deportistas", asegura Albert. "La libertad de movimiento es una cosa que no se practica ni dentro de la isla, los cubanos no pueden moverse dentro de Cuba si no piden permiso", recuerda.

El Gobierno cubano supo o supuso lo que esta madre de un condenado por el 11J tenía previsto hacer en Europa. De la mano del Observatorio cubano de Derechos Humanos, iba a reunirse con representantes de distintas organizaciones e instituciones en Ginebra y Bruselas. Iba a acompañarle Marta Perdomo, madre de dos hermanos condenados por la manifestaciones del 11 de julio de 2021, a la que tampoco le dejaron volar. Aún así, Albert recogió el testigo de estas dos mujeres y llevó su voz hasta donde no les permitieron llegar.

Más detalles en el video de la entrevista.

A continuación