Las torturas de la dictadura cubana a mujeres y niños: "Arrancaban uñas con pinzas"

La opositora Mailene Noguera revela desde la cárcel las torturas a las que someten a los detenidos por las protestas del 11J, muchos de ellos menores.

Yésica Sánchez

"Al llegar a la prisión, vi como pegaban sin piedad a Manuel Velázquez Licea". Así arranca la carta en la que la opositora cubana Mailene Noguera Santiesteban denuncia, desde la cárcel, las torturas físicas y psicológicas a las que ella y otros detenidos son sometidos por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 contra la represión de la dictadura.

En la misiva, revelada por Prisoners Defenders y difundida por otras organizaciones como Cubalex, describe al detalle las prácticas a las que -bajo las órdenes de Díaz Canel- someten a niños y jóvenes. "Niñas menores de edad con pistola en la cabeza", lamenta. "Con pinzas arrancaban uñas y hasta los pixis (piercing) de lengua". También relata la terrible situación de una madre y una hija que fueron encarceladas en celdas diferentes y obligadas a "escuchar cómo maltrataban a la otra".

Ella misma fue duramente golpeada por tres guardias, aún cuando estaba "tirada en el suelo". "Me llevaban a rastras y me gritaban cochina, piojosa", asegura. Le pedían "el dinero que te mandan los americanos", mientras la llevaban a la celda, tras sacarla de su cada, de madrugada, dejando sólo a su hijo de 8 años. Por otra parte, le obligaban a decir "cosas que no sentía" pero ella repetía "patria y vida".

"Mundo, que no les engañen", ruega en su escrito. Cuba es "un país que llora sangre". Es el grito desesperado de una mujer que nos muestra la realidad que viven en la cárcel los cerca de 1000 presos políticos que, según Prisoners Defenders, se contabilizaban en las cárceles cubanas a final de 2021. No hay piedad para los menores, ni siquiera para los que están enfermos, como denuncia el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

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Un régimen sin piedad

Como venimos contando en LD, el régimen comunista cubano no tiene miramientos. No ha hecho distinción por edad o situación sanitaria, a la hora de encarcelar a los manifestantes que alzaron su voz para reclamar sus derechos el pasado 11 de julio. Y tampoco lo hace a la hora de diferenciar el trato que los niños presos, algunos enfermos, reciben en la cárcel.

Ejemplo de ello es el caso de Jonathan Torres, un joven de 17 años que fue arrestado el 13 de agosto y desde entonces no ha podido continuar con su tratamiento. "El niño tiene una hipertrofia ventricular y su madre, Bárbara Farrat, ha tenido que formar muchos escándalos, para que le llevaran al médico", explicó -para este periódico- el director del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), Alejandro González.

Finalmente lo consiguió, a base de protestar. Pero la imagen fue realmente espeluznante. "Lo llevaron esposado de pies y manos, como si fuera un criminal", lamenta González. En la actualidad, el menos sigue teniendo problemas de salud en la cárcel debido a su hipertensión y a que no recibe los cuidados adecuados.

La situación de Nogueira

Mailene Noguera Santiesteban reside en Batabanó, tiene 34 años y es madre de dos niños. La detuvieron el pasado 13 de julio, por participar en las protestas que del 11J y que los opositores valoran como un punto de inflexión en la carrera hacia la liberación de la tiranía del régimen comunista.

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Según informa el Movimiento Opositores por una Nueva República, al que ella pertenece, "tiene una petición fiscal de ocho años, sin que se le haya celebrado juicio hasta el momento". En la misma situación se encuentra su compañera del MONR Coimbra Noriega, de 26 años. Es residente de Nueva Paz y tiene un hijo. Fue arrestada el mismo 11 de julio.

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