El Gobierno usa la reforma laboral y una revalorización de las pensiones para tapar el malestar por las mascarillas

El Ejecutivo pone ahora el acento en la tercera dosis y trata de eclipsar con varias medidas el Decreto que establece las mascarillas obligatorias.

Rubén Fernández

Hubo que esperar once minutos, desde que empezó la rueda de prensa, para que la ministra de Sanidad mencionase el principal acuerdo que se había tomado en el Consejo de Ministros: la aprobación de las mascarillas obligatorias en la calle. El Ejecutivo pone ahora el énfasis en la tercera dosis y en la contratación de personal jubilado para reforzar la atención primaria. Incluso utilizó la aprobación de un "ajuste técnico" para la "revalorización de las pensiones del 2,4% al 3,5%".

Durante la rueda de prensa, la CEOE se prestó a lanzar un comunicado anunciando un acuerdo de la reforma laboral que la portavoz gubernamental, Isabel Rodríguez, valoraba con "prudencia". Durante los últimos días, las reuniones se habían intensificado. Hasta 13 horas estuvieron reunidos los agentes sociales el martes en el Ministerio de Trabajo. El Gobierno quería un acuerdo antes del 28, cuando se piensa llevar como Real Decreto al Consejo de Ministros. Sin embargo, a nadie se le escapaba que hoy era el día más indicado para anunciarlo.

La rueda de prensa del Consejo de Ministros se había convocado a las 11 de la mañana, hora inusualmente temprana ya que suele ser a mediodía. En el Ejecutivo no descartan escenificar los acuerdos sociales a lo largo del día: "Lo estamos viendo", aseguraban fuentes gubernamentales que están ideando cómo lanzar una imagen potente: Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, sindicatos y patronal firmando la reforma laboral.

"El problema no era la reforma laboral del PP sino la temporalidad", decía estos días fuentes del Ministerio de Trabajo quienes creían que el acuerdo llegaría a tiempo para el Consejo de Ministros. "Se cumple el programa de Gobierno en el texto de la reforma que se está acordando", añadían.

Cambio en el discurso

El Gobierno dejaba claro, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, que entendían los "anhelos" y que empatizaban "con la población" y elogiaban su "comportamiento ejemplar". El Ejecutivo trata de hacer frente así a la ola de críticas de las últimas horas por decretar la mascarilla obligatoria en exteriores.

Una polémica medida que tratan de maquillar con su política de comunicación pero que mantienen. "Cada vez que salgamos a la calle tendremos que ponernos la mascarilla, salvo que estemos en un espacio natural o haciendo deporte", añadía Carolina Darias.

"Tenemos distintos estudios científicos en distintos países que hablan de la relación de la propagación de los aerosoles y el papel de la mascarilla para evitar esa propagación", decía la ministra de Sanidad cuando le preguntaban si había algún estudio que demostrase la importancia de esta medida en el exterior para frenar los contagios.

Más tarde, Darias citaba que "en estas fechas se va a producir más interacción", incluso mencionaba las compras navideñas. La medida no establece distinciones entre grandes poblaciones, medias o rurales. Solo se podrá quitar si se mantiene la distancia de 1,5 metros, se está haciendo deporte o en espacios naturales.

Sobre la tercera dosis, el Gobierno asegura que hay una reserva de 8 millones de dosis y para 2022 será de 90. "La tercera dosis está asegurada", añadían en el Gobierno. Mientras tanto, no habrá más medidas hasta dentro de 10 días. Fuentes gubernamentales aseguran que la primera semana de enero habrá otra Conferencia de Presidentes donde se evaluará la situación y se podrían tomar medidas más restrictivas.

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