Manuel Castells, el ausente ministro de Universidades, dimite por "motivos personales"

Le sustituye Joan Subirats, exconcejal de Cultura con Ada Colau.

Rubén Fernández

El ministro de Universidades, Manuel Castells, sale del Gobierno igual que entró: en silencio. Sin nada que aportar. Su último intento de crear una nueva ley de Universidades se zanjó esta misma semana con un sonoro portazo de rectores y estudiantes. Tampoco gustaba a los socios del Gobierno, como ERC, que pedían más competencias para las autonomías.

Según fuentes del Ministerio, dimite "por motivos de salud y prescripción médica". La decisión se la comunicó a Pedro Sánchez y a la vicepresidenta, Yolanda Díaz "hace unos días". Castells, de 79 años, aunque nacido en Albacete se sentía catalán y era ministro de la cuota de En Comú Podem, aunque tenía una buena relación con Pedro Sánchez ya que le asesoró cuando abandonó la secretaría general del PSOE y se lanzó a recuperarla en las primarias que lo enfrentó a Susana Díaz.

manuel-castells130120.jpgCastells paga el botellón

Durante los casi dos años que ha ejercido de ministro, no ha aprobado ninguna norma y sus únicos titulares fueron salidas de tono como cuando advirtió en tono apocalíptico: "Este mundo se va a acabar".

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto hacer este viernes a las 9:00 horas una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa, antes de la reunión del Consejo de Ministros.

Colau decide el nuevo ministro

Castells fue nombrado por Ada Colau y la alcaldesa de Barcelona es la que ha elegido al nuevo ministro. Se trata de Joan Subirats, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, y exconcejal de Cultura, Educación y Ciencia en Barcelona.

manuel-castells-030920.jpgCastells y el sexo

Se trata de una de las personas que impulsó la plataforma Guanyem Barcelona, que luego evolucionaría a Barcelona en Comú. Ejerció como responsable de Cultura hasta que dimitió alegando que siempre quiso jubilarse a los 70 años. Durante el tiempo que ejerció como concejal mostró su rechazo y puso todo tipo de trabas para que un museo internacional como el Hermitage se instalase en la ciudad condal porque estaba en contra de "franquicias culturales".

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