Nuevo cabreo de Puigdemont con ERC por no declarar 'persona non grata' al juez Llarena

El ayuntamiento de San Cugat, en manos de los republicanos, tumba una moción de JxCat contra el magistrado que procesó a los golpistas.

Pablo Planas (Barcelona)

La guerra permanente entre ERC y Junts per Catalunya (JxCat) tiene múltiples frentes y entre ellos, el municipal, donde las escaramuzas de unos contra otros son constantes. Por ejemplo, en el ayuntamiento de San Cugat, la localidad aledaña a Barcelona y una de las ciudades con la renta per cápita más alta de España, ERC gobierna en coalición con el PSC y la CUP, en apariencia una extraña alianza que podría acabar reproduciéndose en el parlamento autonómico.

ERC dispone en ese municipio de seis concejales; el PSC tiene 4; la CUP, 3; JxCat, 9; Cs, 3 y hay una concejal no adscrita que estaba en el partido naranja. Así las cosas, los votos ERC, PSC, Cs y la edil independiente fueron suficientes para rechazar la propuesta de JxCat para que se declarara persona non grata al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que vivió durante años en Sant Cugat y mantuvo una segunda residencia en tal localidad durante los tiempos más duros del proceso separatista. La propuesta del partido de Puigdemont sólo encontró eco en la CUP, pero no fue suficiente para sacar adelante la moción.

El resultado de la votación ha enfurecido al prófugo Carles Puigdemont, que reaccionó airadamente en la red social Twitter con este mensaje: "Este Llarena es el mismo que nos persigue por haber hecho el referéndum del 1 de octubre y haber declarado la independencia. Es el mismo que ha sido galardonado por la fundación ultra Villacisneros precisamente por esos méritos. Sencillamente, no lo entiendo".

La justificación de ERC es que la declaración de persona non grata es una forma de venganza sin contenido que no propicia ningún avance hacia la independencia. Sin embargo, los afines a Puigdemont han recordado que ERC propuso otorgar la misma "distinción" al Rey Felipe VI y que en otros municipios ha secundado iniciativas similares contra el que fuera delegado de Gobierno del PP en Cataluña, Enric Millo.

Sea como fuere, las broncas entre JxCat y ERC no afectan en absoluto al Govern de coalición, donde también andan a palos pero sin romper la cuerda. Así, JxCat trata de acordar los presupuestos con la CUP mientras que en ERC se aboga por pactarlos con los comunes, aunque se ofrece a los antisistema un foro para estudiar la convocatoria de un nuevo referéndum ilegal. El caos, pues, es el contexto normal.

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