El exconsejero de Economía vasco Pedro Luis Uriarte desmonta la última mentira del reaparecido Jordi Pujol

Asegura que los nacionalistas catalanes pidieron un concierto económico similar al de los vascos, pero Suárez se negó. La realidad es muy distinta.

Pablo Planas

A la espera del juicio en la Audiencia Nacional por los negocios del clan familiar al amparo de la Generalidad, el expresidente catalán Jordi Pujol, de 91 años, decidió esta semana reaparecer en la escena pública. Lo hizo de improviso, en un acto del diario nacionalista Ara en el que el consejero de Economía catalán, Jaume Giró, debatía con algunos de sus antecesores en el cargo sobre la financiación autonómica. En el estrado figuraban, además de Giró, el indultado Oriol Junqueras, el encausado en el Tribunal de Cuentas Andreu Mas-Colell y el que fuera consejero por el PSC en el Tripartito de izquierdas Antoni Castells.

Al final del debate, Pujol, que estaba sentado en la cuarta fila, pidió la palabra para alegar que los nacionalistas catalanes sí que habían pedido un concierto económico similar al de los vascos, pero que Suárez se negó porque, explicó Pujol, "la economía catalana era demasiado importante en el conjunto de España y se podría crear un desequilibrio".

Según la versión de Pujol, ese debate se suscitó en 1978 -antes de la redacción del Estatuto de Sau- y, además de la negativa de Suárez, constaba el rechazo de los partidos de la izquierda al sistema de financiación que se adoptaría para el País Vasco. Según el relato de Pujol, Suárez les dijo que "lo característico del Estatuto vasco será el concierto económico y lo característico del Estatuto catalán será la lengua".

Pocas horas después de estas declaraciones, el que fuera consejero de Economía del Gobierno autonómico vasco Pedro Luis Uriarte desmentía en la red social Twitter al expresidente regional catalán. "En contra de lo manifestado por el Sr. Pujol, en el verano de 1980 se le ofreció en mi presencia un concierto a Cataluña, cuando negociábamos el nuestro, y lo rechazó, por una serie de razones que he explicado en libros que he publicado. Esa es la verdad", decía el mensaje de Uriarte.

La versión de Uriarte

Según ha explicado este exdirigente del PNV por activa y por pasiva, fue el entonces ministro de Hacienda Jaime García Añoveros quien ofreció en presencia de Uriarte un sistema de financiación similar al vasco al consejero catalán Ramon Trias Fargas, que lo rechazó por tres motivos: se consideraba impopular que fuera el gobierno catalán quien recaudara impuestos y fijara la presión fiscal, se aspiraba a obtener más dinero a través de la negociación con el Estado y se entendía que el concierto vasco era una antigualla.

El encuentro que relata Uriarte se produjo en el verano de 1980, antes de la aprobación de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca). La versión de Uriarte coincide con las que durante años han sostenido políticos como Miquel Roca o asumieron otros como Artur Mas, que activó el proceso separatista con la excusa de que Mariano Rajoy se negó en 2012 a revisar la financiación autonómica de Cataluña.

Ahora, Pujol pretende alterar la historia para no quedar como el político miope que se negó a que la Generalidad recaudara los impuestos por temor a ser impopular. Así es que tras el gran saqueo perpetrado por su familia viene la gran mentira, la manipulación de la historia, una campaña para la que cuenta con el concurso de una parte sustantiva de Junts per Catalunya (JxCat), partido decidido a recuperar la figura de Pujol tras unos años de ostracismo después de confesar que había mantenido oculta una fortuna al fisco. Ahora, se alega que tal confesión, el día de Santiago de 2014, fue una cortina de humo para desviar la atención, que entonces estaba puesta en los negocios de sus hijos.

Un robo bajo sospecha

"Pujol miente más que roba", ha sido la conclusión de muchos internautas tras el penúltimo episodio protagonizado por el ex presidente catalán. El último ha sido la filtración de que el clan fue víctima hace un año del robo de los ordenadores personales y teléfonos móviles que la Audiencia Nacional había decidido devolver a los encausados tras extraer todo el material sensible. Según los Pujol, el robo, un espectacular atraco a punta de pistola y a plena luz del día en la avenida de Entrevías de Madrid, fue cosa de la llamada "policía patriótica" del excomisario Villarejo.

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