El Gobierno no se plantea ahora tocar el despido en la reforma laboral

Desde Trabajo se escudan en que no "está en el pacto de Gobierno" pese a que fue la parte de la reforma laboral más criticada por la izquierda.

Rubén Fernández

Fue la parte más controvertida de la reforma laboral de Fátima Báñez. Reducir la indemnización por despido de los 45 días a 33. Incluso le costó al Gobierno de Rajoy una huelga general por parte de CCOO y UGT. Sin embargo, ahora el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos no se plantea tocar esa parte de la norma.

"Queremos actuar antes para que no se produzcan los despidos", aseguran fuentes próximas al Ministerio de Trabajo quienes son conscientes que han dejado este tema "para la última parte" en su negociación en las mesas. "No se habla de despidos en el pacto de Gobierno", añaden.

Lo cierto es que el pacto suscrito entre Sánchez e Iglesias no habla de encarecer el despido. Sólo de derogar tres aspectos, y uno de ellos ya se hizo por Real Decreto en 2020. Se trataba de la "posibilidad de despido por el absentismo causado por las bajas por enfermedad". Todavía quedan otros dos puntos por cumplir. Uno, "derogar las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo" y dos, "derogar la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales". Estos son los dos puntos en los que se centrará el Gobierno.

"Lo importante es centrarnos en la causalidad de los despidos", replican desde Trabajo quienes niegan que el Gobierno haya planteado en la mesa de negociación eliminar el tope máximo del 15% de trabajadores temporales como aseguran algunos sindicatos. "Queremos acabar con la temporalidad", dicen desde el Ministerio de Trabajo pero sin aclarar más ni cómo.

Los socios quieren encarecer el despido

Sin embargo, tanto los sindicatos como los socios minoritarios del Ejecutivo le piden aumentar la indemnización por despido. Tanto Bildu, como ERC o Más País se lo han pedido este miércoles. En la formación de Otegi recuerdan que ellos firmaron un acuerdo con Adriana Lastra para derogar "de forma íntegra" la reforma laboral, incluyendo los cambios en el despido.

A vueltas con la derogación

Durante varias semanas, en el sector morado sentó mal que los ministros socialistas utilizasen distintos eufemismos para evitar hablar de derogación. Este lunes, en el comunicado conjunto, se utilizaba la palabra "derogación". Incluso la portavoz, Isabel Rodríguez, llegó a afirmar en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que "Cualquier nueva normativa en relación a la reforma laboral implica la derogación de la anterior y jurídicamente, técnicamente no se puede producir una derogación sin nada alternativo"

Ahora, sin embargo, es la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la que reconocía en La Sexta que "la reforma laboral, técnicamente, no se puede derogar. Una cosa es el fetiche político y otra cosa es lo que vamos a hacer". La palabras causaron sorpresa, sobre todo entre los socialistas, y este martes, a su llegada al Congreso de los Diputados, le preguntaban por ello. "Lo que vamos a hacer es emprender una enorme transformación en el mercado de trabajo, vamos a derogar unas partes y vamos a transformar otras".

Su compañero de Gobierno, y de filas, Alberto Garzón, pedía "no preocuparse tanto por la semántica y sí por los contenidos que están en el acuerdo de Gobierno". Una frase en línea con lo que dicen en el entorno de Yolanda Díaz: "Haremos lo que está en el acuerdo". Tienen de fecha hasta el 31 de diciembre. Ese día deberán remitir a Bruselas su propuesta de reforma laboral.

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