Alberto Rodríguez, el diputado canario que sigue en el Congreso

Representante de Vox, mantiene su escaño a pesar de "no tener apellidos compuestos".

Maite Loureiro

"Si yo no me apellidara Rodríguez y no fuera de familia obrera, ¿me habrían quitado el escaño? ¿Qué hubiera pasado si tuviera un apellido compuesto?". Con esta polémica frase se defendió el ya exdiputado de Unidas Podemos, Alberto Rodríguez, cuando la presidenta de las Cortes, Meritxel Batet, decidió por fin retirarle el escaño después de los dos toques de atención del juez Manuel Marchena tras la condena del Tribunal Supremo por patear a un policía.

La casualidad ha querido que Alberto Rodríguez comparta nombre y primer apellido con otro diputado procedente también de las islas Canarias y cuyos antepasados familiares son de origen obrero. Son las tres únicas cosas que Alberto Rodríguez Rodríguez tiene en común con el representante de Vox, Alberto Rodríguez Almeida, que nunca imaginó ser centro de atención de los medios por su nombre y apellido, muy comunes en España.

"Qué pena que esta gente sigue viviendo en el odio a los demás, a todo aquél al que le va bien en la vida, que para ellos tienen una sombra de sospecha", asegura en declaraciones a Libertad Digital el diputado de Vox, sobre la justificación que dio su tocayo. "Lo normal en la vida no es patear a un policía pero es lo que pasa con la superioridad moral de la izquierda, que se creen por encima del resto", asegura.

El vínculo con José Luis Martínez-Almeida

Alberto Rodríguez Almeida comparte apellido con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, pero no son familiares. "Almeida es un apellido muy común en las Islas Canarias", asegura.

Coincide que sí es amigo de su hermano, Rafael Martínez-Almeida, hasta el punto de haber apadrinado a uno de sus hijos. Rafael fue candidato de Vox por Soria en las autonómicas de 2019 como número tres de la lista. Una curiosidad que el alcalde de Madrid, del PP, defiende como fruto de la "libertad" con la que les educaron sus padres, según dijo en una entrevista en ABC.

El diputado de Vox nació en Las Palmas en 1978, estudió la doble licenciatura de Derecho y Empresariales en la Universidad Complutense, donde coincidió con su compañera de filas, Carla Toscano, azote de las feministas de izquierda.

Sus orígenes familiares

Acabados sus estudios, Rodríguez Almeida adquirió junto a su mujer, con la que tiene 6 hijos, una escuela infantil en Canarias y ambos decidieron estudiar la Diplomatura de Magisterio para poder dirigir con más acierto su empresa.

La vena empresarial le viene de familia. Su abuelo, labrador, trabajó y pudo ahorrar mucho dinero para montar su propia empresa. "Tuvo además suerte en los negocios y montó una cadena de supermercados", admite Rodríguez Almeida, al que se le ha quedado clavada la espinita de haber tenido que vender el negocio familiar en 2001.

Dos años después comenzó a dirigir un complejo turístico de apartamentos perteneciente también a su familia, hasta el año 2015. Esa experiencia le ha permitido ser portavoz de Vox en la Comisión de Consumo y vocal en la de Industria, Comercio y Turismo.

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Alberto Rodríguez Almeida, diputado de Vox, con su familia

Cómo se afilió a Vox

En 2014 se afilió a Vox, uno de los primeros en hacerlo, decepcionado por las políticas de Mariano Rajoy, en especial con su política antiterrorista tras las negociaciones de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA, y por la ley del aborto que le costó el cargo al entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón.

"Al principio en Vox éramos un puñado de personas, los orígenes fueron muy difíciles", recuerda el ahora diputado. "Después de las elecciones europeas Iván Espinosa de los Monteros reunió a los afiliados y nos advirtió de que en las próximas elecciones locales de 2015 los resultados serían muy malos porque el partido acababa de nacer, pero nos pidió que no nos desanimáramos porque esto era un proyecto a largo plazo", explica. Sus palabras las considera ahora "proféticas".

La labor de la que Rodríguez se siente más orgulloso dentro del partido es lucha contra los nacionalismos en Canarias, donde asegura que hay un importante problema en la educación a causa de los diferentes gobiernos, que se han centrado en acentuar las diferencias entre los canarios y el resto de españoles, en lugar de resolver sus problemas reales, asegura. A pesar de su nombre, podrá seguir desempeñando esa labor en el Congreso por no haber pateado policías.

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