Luis Conde, el prototipo de empresario catalán que hermana al PP y Cs con los golpistas

El cazatalentos recupera su fiesta ampurdanesa tras la pandemia y reúne bajo las mismas carpas a Casado y Arrimadas con Jordi Sànchez.

Pablo Planas (Barcelona)

Luis Conde Möller (Barcelona, 1950) es uno de los especímenes más depurados del empresariado catalán que apoyó sin reparos el proceso separatista y que ahora trata de recuperar brillo y protagonismo ejerciendo la tradicional figura del mamporrero catalanista entre el Círculo de Economía, el Círculo Ecuestre y el Círculo de Liceo. De esos que defienden los indultos, disculpan los desplantes de Pere Aragonès al Rey y a los que se les inflan los carrillos con la palabra "diálogo".

El personaje, propietario de una consultora dedicada entre otras tareas a la selección de directivos, en uno de los personajes más influyentes de esa frívola alta sociedad barcelonesa. Presidente del Salón Náutico de Barcelona, bodeguero, relaciones públicas, amigo íntimo del conde de Godó y miembro del consejo de administración del grupo Godó -empresa editora de La Vanguardia y propietaria de la radio separatista Rac 1-, Luis Conde estuvo en la primera hora y en la primera fila del empresariado afecto a la causa desatada por Artur Mas y que desembocó en el golpe de Estado de 2017.

Tras el desastre social y económico provocado por la asonada, Conde plegó velas, redujo su exposición y trató de recuperar el perfil de conseguidor amable, amigo de políticos de toda clase y condición y abanderado del "diálogo" tras años de supremacismo separatista y unilateralidad republicana. Tras la pandemia, ha vuelto al candelero de la actualidad con su tradicional fiesta en la finca que posee en el Ampurdán, un evento capaz de hermanar a algunas de las figuras más relevantes del centro derecha con expresos indultados.

"La trobada del Diàleg" (El encuentro del Diálogo) fue el lema de la última mascarada de Conde, una fiesta celebrada el pasado sábado en la que estaban presentes los ministros emergentes de Presidencia, Félix Bolaños, y de Exteriores, José Manuel Albares, el presidente del PP, Pablo Casado, la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, el secretario general de Junts per Catalunya (JxCat), Jordi Sànchez, el portavoz del partido de Puigdemont en Parlament, Albert Batet, el consejero de Empresa y Trabajo, el republicano Roger Torrent, el de Sanidad, de la cuota de JxCat, Josep Maria Argimon, Artur Mas, José Montilla, Salvador Illa, el presidente del Consorcio de la Zona Franca, el también socialista Pere Navarro, el exministro popular de Industria y Energía José Manuel Soria, el exasesor áulico de Mas David Madí, investigado por la trama de financiación irregular de Puigdemont, Andoni Ortúzar, del PNV.

En el apartado empresarial, la nómina estuvo compuesta por Marc Puig, del grupo Puig, Tatxo Benet, el socio de Jaume Roures en Mediapro, Jorge Gallardo, de laboratorios Almirall, Juan José Bruguera, de Colonial, Jordi Casas, director de gabinete de la patronal catalana Foment del Treball, el presidente de Aena, el exdiputado socialista Maurici Lucena, el presidente del puerto de Barcelona, el exconsejero separatista Damià Calvet, el presidente de la Fira de Barcelona, Pau Relat, el expresidente de CaixaBanc Jordi Gual.

Un nuevo éxito de Conde, que un año antes del golpe de Estado fue capaz de reunir en su fiesta a Puigdemont, Junqueras y los ministros Ana Pastor, Jorge Fernández Díaz, Rafael Catalá y José Manuel García-Margallo.

Satisfecho y ufano, Conde vuelve por sus fueros, como cuando fichó en 2012 a Esperanza Aguirre (que dejó la consultoría a los pocos meses) mientras se las daba de independentista para sofocar el incendio provocado entre sus amistades por el fichaje de la expresidente de la Comunidad de Madrid. Sólo le queda por cumplir un último sueño, cruzar el Atlántico a vela. Ya lo ha intentado una vez, pero el capitán del velero naufragó a la altura de Cabo Verde.

A continuación