JxCat menosprecia la mesa y destaca que Sánchez se fue a tomar café con Illa durante la reunión

Jordi Sànchez asegura que envió un mensaje a Aragonès semanas antes de la mesa para avisarle de que JxCat no sólo enviaría miembros del Govern.

Pablo Planas (Barcelona)

El secretario general de Junts per Catalunya (JxCat), el indultado Jordi Sànchez, ha negado que su partido fuera desleal al Govern y al presidente de la Generalidad, tal como le reprochó ayer Pere Aragonès. Las desavenencias entre republicanos y neoconvergentes continúan dos días después de la celebración de la mesa de diálogo sin la participación de los de Puigdemont. La acusación de Aragonès ha sido replicada con dureza por Sànchez, quien ha dicho que si él acusara de deslealtad a sus socios de gobierno se tendría que marchar del ejecutivo.

Sànchez ha añadido que no cambiarán ningún nombre, ni el suyo, ni el de Jordi Turull, otro indultado, o el de Miriam Nogueras, tal como exigía ERC a petición de Moncloa. O aceptan la delegación al completo o no entrarán en la mesa, ha manifestado Sànchez. También ha desvelado que Aragonès tenía un mensaje en su móvil desde hacía semanas en el que el mismo Sànchez le explicaba que la delegación de JxCat "muy probablemente no estaría integrada por miembros del Govern".

El dirigente de JxCat ha cargado contra la mesa al destacar que el presidente del Gobierno se fue a tomar un café con Salvador Illa para no asistir al encuentro entre las delegaciones de ambos ejecutivos. Según Sànchez, ese gesto, que el líder socialista se ocupó de que trascendiera, muestra el nulo valor que se otorga a la mesa de diálogo.

Al término de su encuentro con Aragonès, el presidente del Gobierno quedó con Salvador Illa para tomar un café cerca de la sede de los socialistas catalanes y después mantuvo una reunión con la dirección de su partido en Cataluña. Mientras tanto, las delegaciones del Gobierno y del ejecutivo autonómico pactaban que la mesa se reunirá con regularidad, pero eran incapaces de fijar un calendario.

Presiones de la CUP

Para Sànchez, la estabilidad del ejecutivo autonómico no corre peligro, aunque este mismo viernes el diputado de la CUP Carles Riera ha avanzado que podrían adelantar la cuestión de confianza que habían pactado con Aragonès para dentro de dos años. Según Riera, la mesa "es un fracaso y un despropósito" que sólo ha servido, ha abundado, "para fortalecer al Gobierno y debilitar al Govern".

La CUP propone activar la movilización callejera para forzar al Gobierno a negociar sobre la autodeterminación y la amnistía. En caso de que ERC se mantenga en su actual línea estratégica, anularán el plazo de dos años que dieron al Govern y precipitarán la moción de confianza.

En un contexto altamente volátil, los podemitas catalanes acuden al rescate de Aragonès y le prometen toda la lealtad habida y por haber si les deja entrar en el gobierno autonómico, hipótesis que ERC siempre ha despreciado.

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