Casado y Egea se enredan en su batalla contra Ayuso mientras Sánchez accede a un referéndum en Cataluña

En su mejor momento de la legislatura la dirección popular embarca al partido en una incomprensible batalla interna que sólo puede suponer desgaste.

C.Jordá

Las encuestas sonríen a los populares, el momento político cambió tras el 4 de mayo en Madrid, Sánchez no remonta pese a su masivo cambio de ministros en julio y, además, se apresta a un diálogo con los separatistas que no parece que pueda ayudarle a recobrar la popularidad —y la intención de voto— perdidas.

Sin embargo, en lugar de aprovechar la situación para incrementar la presión sobre Pedro Sánchez, que cada día se muestra más entregado al separatismo y ya habla incluso de la celebración de un referéndum, el PP se ve sometido a un brutal rozamiento interno por una cuestión, que el presidente de una comunidad autónoma presida también la organización regional del partido, que es el procedimiento habitual allí donde el PP ostenta el poder autonómico.

Una polémica antigua

La polémica viene de muy atrás, aunque parecía destinada a disolverse después del espectacular resultado electoral de Isabel Díaz Ayuso el 4 de mayo y de que la propia cúpula de Génova aceptase meses atrás que la presidenta de Madrid debía presidir también el partido en Madrid.

Sin embargo, después de que Díaz Ayuso anunciase hace unas semanas que competiría por el cargo, el PP a nivel nacional se resiste a lo que ya había aceptado. Para empezar, Casado en lugar de respaldar a la presidenta de Madrid metió al alcalde José Luis Martínez Almeida en la pelea.

Un alcalde que no ha anunciado que participará en una carrera en la que se le intuyen muy escasas posibilidades de victoria —nadie parece que tenga fuerza para disputarle la presidencia a Díaz Ayuso tras su gran resultado electoral—, pero de la que tampoco ha querido desmarcarse y hacer público su respaldo a su compañera de partido, con la que ha hecho un tándem político que hasta ahora ha funcionado con enorme éxito para ambos.

Irrumpe Aguirre

Para colmo, este lunes la expresidenta Esperanza Aguirre irrumpió en la polémica nada más y nada menos que desde la portada de El Mundo, con un apoyo cerrado a Díaz Ayuso y palabras muy duras para los que, según ella, intrigan desde Génova y el entorno de Martínez Almeida.

Sorprendentemente, Génova se vio obligada a responder y lo hacía en boca de su secretario general, que echaba en cara a Aguirre la corrupción en Madrid durante su época de presidenta.

García Egea respondía también a la propia Isabel Díaz Ayuso, que había pedido en Es la Mañana de Federico que el congreso regional se adelantase para acabar con una situación de provisionalidad —el partido está controlado por una gestora en la región— desde hace mucho tiempo. El secretario general se negó a ese adelanto que, en el nuevo tiempo político establecido tras el 4 de mayo, parece no sólo lógico sino recomendable. Casado, en una entrevista nocturna este mismo lunes, también negaba esa posibilidad.

Entre las declaraciones de unos y otros el asunto se convertía en tema del día en la mayor parte de los medios, coincidiendo con otro récord del precio de la luz y desviando la atención de los múltiples problemas del Gobierno. De hecho, sólo unas horas después de que Sánchez haya admitido que estará en la mesa de diálogo con los golpistas y que podría haber un referéndum, los periódicos dedican mucho espacio a la batalla interna popular.

¿Una alternativa a Ayuso?

Mientras tanto, Ayuso vivía un día de enorme éxito político en Italia, donde ha recibido un importante premio de un destacado think tank liberal —un galardón que antes que ella se ha entregado a premios Nobel como Mario Vargas Llosa— y recibía un tratamiento estelar en la prensa y las televisiones italianas. Un triunfo que ningún barón del PP —y de hecho ni siquiera ningún líder de los populares— ha tenido en años, pero que este martes compite con desventaja en los medios frente a las filtraciones periodísticas que parecen no tener otro fin que minar a Ayuso.

Por un lado, Juanma Lamet publica en El Mundo una información con ninguna declaración concreta en la que se afirma que cuatro consejeros de Ayuso —de un gobierno en el que sólo hay ocho miembros del PP más la independiente Marta Rivera de la Cruz— se abrían alineado con Génova. Entre los nombres —Enrique López (consejero de Justicia, Interior y Presidencia), Carlos Izquierdo (consejero de Administración Local y Digitalización), David Pérez (Transportes) y Enrique Ruiz Escudero (Sanidad)— sorprende especialmente este último, que durante la pasada legislatura ha sido del círculo más cercano a la propia Ayuso en mitad de la batalla contra la pandemia.

Pese a su contundente titular la información, no obstante, se limita a afirmar que los cuatro consejeros serían partidarios de no adelantar el congreso regional, tal y como había pedido su presidenta, pero no queda nada claro si se trata de apoyos reales a Génova o de fórmulas entredichas para salir del paso de una polémica en cuyo fondo no se quiere entrar para no engordarla aún más.

Otra filtración a una periodista que cuenta con fuentes muy cercanas a la cúpula popular —Carmen Morodo— se publicaba en La Razón donde se afirma que Génova estaría incluso tanteando apoyos para una lista alternativa, si bien la intención real es que Ayuso y Almeida pacten una candidatura única. Para ese viaje, que parecía no sólo lógico sino algo previsible, no harían falta alforjas como estas.

La Razón también habla de cuatro consejeros, sin dar nombres, y de "senadores autonómicos", lo que a priori tampoco parece un nivel muy elevado de apoyos.

Mientras tanto, se acerca la convención nacional de los populares en octubre, concebida como el gran escaparate para lanzar a Casado a la Moncloa que, de seguir así, puede convertirse en otro capítulo más de una batalla interna que los votantes no entienden y que sólo puede favorecer a Sánchez y a Vox.

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