Sánchez suspende su comparecencia ante el derrumbe de Gabilondo para evitar que Moncloa asuma el coste

El presidente intenta que no se le impute el fracaso en Madrid. Mientras, manda a Montero a dar un mitin pidiendo "un cordón sanitario" a Vox.

Ketty Garat

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha evitado este martes comparecer en Moncloa para dar cuenta del Plan de Recuperación y Resiliencia aprobado por el Consejo de Ministros y que será enviado de forma inminente a la Comisión Europea. Según fuentes de Moncloa, estaba prevista su comparecencia en rueda de prensa, en la recta final de la campaña electoral madrileña, para explicar los números concretos del plan que presentó ya sin concreciones hace quince días y rentabilizar de paso los 140.000 millones de euros de los fondos comunitarios.

Como adelantaron fuentes gubernamentales a Libertad Digital, el contexto de una campaña electoral en la que el candidato socialista, Ángel Gabilondo, se ha derrumbado en las proyecciones demoscópicas, hasta el 21%, situándose ya por debajo de los 30 escaños y a poco distancia de Más Madrid, el Ejecutivo ha decidido cambiar de estrategia y limitar su visibilidad pública durante la contienda electoral para evitar las responsabilidad del previsible fracaso electoral el 4-M.

Y ello ha motivado la suspensión de la comparecencia del presidente Sánchez, avanzada la semana pasada por fuentes de Moncloa, que, en su lugar, ha ofrecido la ministra portavoz, María Jesús Montero, acompañada de su predecesora y ministra de Educación, Isabel Celaá, y la ministra de Exteriores, Arantxa González Laya.

En el inicio de la rueda de prensa, Montero asumió el encargo del mensaje electoral tras las informaciones de las últimas horas en relación a amenazas contra miembros del Ejecutivo y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. "El Gobierno quiere transmitir un mensaje de tranquilidad a la sociedad española. Ninguna amenaza va a hacer retroceder a nuestra democracia. Ninguna intimidación a responsables públicos va a debilitar nuestras profundas convicciones democráticas que conforman este Gobierno".

La ministra portavoz se refirió a las cartas como "cosas que nos gustaría que nunca hubieran pasado" y alertó de que "los demócratas tenemos que defender nuestras ideas con la palabra", pese a que el candidato Gabilondo se levantó del debate de la cadena SER. También aprovechó nuevamente para referirse veladamente a Vox al "denunciar y rechazar que haya quienes se quieren alimentar del odio" y "dan carta de naturaleza" a cuestiones que "no deben de tener ningún tipo de cabida en la sociedad" y "merecen la condena de toda la sociedad sin excusa y sin ningún tipo de matiz".

Pide poner un "cordón sanitario" a Vox

A modo de mitin desde Moncloa, la ministra portavoz desplegó la estrategia gubernamental consistente en pedir abiertamente excluir a Vox de las negociaciones: "Hay que poner un cordón sanitario a cualquier formación política que haga de la incitación al odio su catecismo, cuando no condena hechos tan graves de hechos tan reprobables".

Y se refirió expresamente al PP que "cuenta con la ultraderecha" porque la necesita para conformar gobierno en la Comunidad de Madrid. "Sabe que si se separa puede tener consecuencias electorales para sus propias expectativas" y alianzas postelectorales. Fuentes de Moncloa descuentan que esta reflexión será objeto de conversación entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, una vez pasen las elecciones del 4-M.

A continuación