Cataluña, y ahora qué: ¿investidura a finales de marzo o elecciones en julio?

El nuevo Parlamento deberá constituirse como tarde el 12 de marzo y la investidura, el 26 del mismo mes.

Esmeralda Ruiz

En plena resaca de los resultados electorales de este domingo, el Parlamento de Cataluña informa a todos los partidos que han obtenido representación en la cámara que el proceso de constitución de la XIII legislatura en Cataluña tiene de margen hasta el 12 de marzo. Ese día, como muy tarde, el Parlamento autonómico deberá celebrar la primera sesión en la que se elegirán al presidente de la cámara, a los dos vicepresidentes y a los cuatro secretarios de la Mesa.

De agotarse este plazo, el debate de investidura del nuevo presidente se celebraría a finales de marzo, en concreto, en los diez días hábiles siguientes a la constitución del Parlamento, eso es, el 26 de marzo. Para esa primera sesión, el candidato necesita alcanzar la mayoría absoluta de los votos. De no ser posible, se celebrará una segunda sesión de investidura, en los dos días posteriores, donde ya solo será necesaria una mayoría simple.

En el caso de que el candidato no sea capaz de sacar adelante una investidura, empezarían a correr los plazos de dos meses para encontrar un nuevo candidato que pueda contar con los apoyos necesarios para ser investido presidente de Cataluña. Esto nos llevaría a finales del mes de mayo. De fracasar también este intento, se pondría en marcha el reloj de los 54 días para unas nuevas elecciones en Cataluña —como ocurrió con la inhabilitación de Quim Torra— que se celebrarían, de respetarse estos plazos, en la segunda quincena de julio.

Primer examen: el 12 de marzo

Aunque son dos los candidatos que han confirmado su intención de presentarse a la sesión de investidura, lo cierto es que solo uno, el de ERC, Pere Aragonès, tiene opciones para formar gobierno. Y aunque nos esperan semanas de muchos enredos para tratar de articular alianzas en el bloque separatista, la constitución del nuevo Parlamento nos dará las primeras pistas de por dónde van a ir los acuerdos.

La sesión constitutiva es el primer pleno de la legislatura y lo tendrá que convocar el propio Pere Aragonès en calidad de vicepresidente de Cataluña en sustitución de presidente. Antes, los diputados proclamados electos deberán haber accedido al pleno ejercicio de la condición de parlamentarios. Para ello, deben entregar la credencial expedida por la junta electoral en el registro del Parlamento, jurar o prometer por escrito respetar la Constitución y el Estatut de autonomía, y presentar las declaraciones de bienes y de cargos y actividades.

El pleno de la sesión constitutiva lo presidente el diputado de mayor edad, asistido por los dos más jóvenes. Es en ésta sesión en la que se elige la presidencia del Parlamento, las dos vicepresidencias y las cuatro secretarías de la Mesa. El presidente es quien declara constituido el nuevo Parlamento. La elección de estos miembros será la primera gran prueba de fuego para los partidos inmersos en la negociación del futuro gobierno. Este lunes, el candidato del PSC, Salvador Illa, ha dejado clara su intención de luchar para que su partido presida la cámara autonómica al ser la lista más votada. De estar avanzado el acuerdo entre ERC y Junts, serán los de Borràs los que reclamen este puesto.

¿Elecciones en verano?

Parte de la complejidad en las negociaciones para formar gobierno que va a liderar el dirigente de ERC, Pere Aragonès, estará en lo que esté dispuesto a ceder ante sus socios de Junts para convencerles de un gobierno en el que ERC no se sienta demasiado fiscalizado por la sombra de Puigdemont. Aunque en ERC presumen de que cualquier opción de gobierno pasa por ellos, si en Junts optan por torpedear en exceso la vía de negociación, Aragonès deberá asumir una repetición electoral descartando por adelantado, la posibilidad de un gobierno en solitario que sería demasiado frágil.

Es el empeño de ERC por sumar a la marca de Podemos en el futuro gobierno lo que podría complicar el entendimiento con Junts que ya ha dejado claro que sólo aceptará un acuerdo "netamente independentista". Tampoco los comunes están dispuestos a compartir gobierno con los de Puigdemont. Aunque aún remota, la opción de una repetición electoral está sobre la mesa como en su día se acarició, en septiembre de 2015, ante la negativa de los 6 diputados de la CUP a investir al expresidente Artur Mas. Su famoso "pas al costat" fue lo que salvó, in extremis, la investidura, con la designación del fugado Carles Puigdemont.

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