ERC exhibe su pacto con Otegi para contrarrestar la candidatura fundamentalista de JxCat

La presidenciable de Puigdemont, Laura Borràs, siembra dudas sobre el independentismo de los republicanos por su apoyo a los Presupuestos.

Pablo Planas

El partido del preso Oriol Junqueras y la fugada Marta Rovira ya no sabe qué hacer para quitarse la etiqueta de ser la nueva Convergencia. Su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado es la munición que está empleando el partido del prófugo Carles Puigdemont para desacreditar a ERC como formación independentista. Para contrarrestar esa imagen, los republicanos exhiben su entente con Bildu. Este mismo lunes, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha protagonizado una rueda de prensa telemática conjunta con Arnaldo Otegi.

Vilalta desde Barcelona y Otegi desde San Sebastián han comparecido para explicar por enésima vez que apoyan las cuentas del Estado como un paso más para conseguir la independencia de sus respectivos territorios y para frenar a la derecha. Sin embargo, la intención de ERC iba más allá, sobre todo un día después de que Junts per Catalunya (JxCat) haya nombrado a Laura Borràs candidata "efectiva" a la presidencia de la Generalidad.

Borràs, la radical

Borràs ha adoptado un perfil sumamente radical a pesar de que ni sus orígenes ni su trayectoria cuadran con el fundamentalismo separatista del que hace gala la actual diputada de JxCat en el Congreso. Rufián la caracterizó como una pija que lleva bolsos de marca y abrigos de más de mil euros, pero en el campo independentista quienes están bajo sospecha son ERC y Rufián, no Borràs y JxCat.

En la CUP, por ejemplo, se hacen chanzas sobre el carácter "convergente" de las políticas y movimientos de ERC, mientras Borràs lanza soflamas sobre la independencia como el objetivo a alcanzar en la próxima legislatura. Y si no se ha logrado en la actual, abundan en JxCat, ha sido porque ERC lo ha impedido desde el primer minuto. En ese sentido recuerdan la negativa del presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, a facilitar el intento de investidura telemática de Puigdemont.

La nominación de Borràs ha recrudecido la guerra entre ERC y JxCat. Pere Aragonès, el "vicepresidente en funciones de presidente" de la Generalidad y candidato de Junqueras trata de aparecer ante el electorado como un gestor sensato capaz de conjugar el independentismo con un cierto pragmatismo. Esa imagen es puesta en duda por JxCat, que acusa a ERC de haber olvidado el objetivo de proclamar la república.

Acusaciones de corrupción

La réplica de ERC es comparecer junto a Otegi para defender el acuerdo presupuestario con el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y pedir a JxCat que se ocupe de aglutinar el voto del centro derecha independentista en vez de atacarlos a ellos. Pero la respuesta no se queda ahí. Bajo la mesa deslizan el expediente judicial de Borràs, investigada en el Tribunal Supremo por malversación, prevaricación, falsedad documental y fraude a la administración.

En ERC recuerdan y airean que la investigación nació en un juzgado de Barcelona y que fue llevada a cabo en primera instancia por los Mossos d'Esquadra hasta que la jueza decidió retirarles la competencia una vez trascendió que Borràs, en ese momento consejera de Cultura de Quim Torra, había presionado al consejero de Interior, Miquel Buch, para que le informara sobre las pesquisas de los policías autonómicos.

Borràs es investigada por haber fraccionado unos contratos para favorecer supuestamente a un amigo —condenado por tráfico de drogas en otro proceso— en los tiempos en los que dirigía la Institució de les Lletres Catalanes. Borràs y JxCat han tratado de camuflar el caso como un ataque del Estado al independentismo, pero la Sindicatura de Cuentas de Cataluña, que depende del parlamento autonómico, ratificó en un informe de este mismo año que se habían producido graves irregularidades en la Institució de les Lletres durante la gestión de Borràs.

La reacción de JxCat es sembrar dudas sobre la legalidad de los contratos del Ayuntamiento de Barcelona y la Consejería de Salud con una empresa cuyo gerente es Roger Junqueras, hermano del golpista encarcelado.

Mientras tanto Otegi presume de que sus cinco diputados en Madrid más los trece de ERC suman 18, todo un alarde aritmético del exterrorista que es presentado por los medios públicos catalanes como un "hombre de paz".

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