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Quim Torra y Pere Aragonès alientan los disturbios ante la tumba de Lluís Companys

Los dirigentes separatistas aprovechan el 79 aniversario del fusilamiento para caldear las protestas y sabotajes contra la sentencia del Supremo.

Pablo Planas (Barcelona)

Tradicional homenaje del separatismo a Lluís Companys, el presidente de la Generalidad fusilado el 15 de octubre de 1940. Quim Torra y Pere Aragonès, la mano derecha de Oriol Junqueras en ERC y en el Govern, muestran sus respetos a la figura, sagrada para el independentismo, y se conjuran para mantener el pulso contra el Estado.

La musa del proceso, Pilar Rahola, ha comparado la sentencia y las penas impuestas a los líderes separatistas con el fusilamiento. El ataque más grave a Cataluña y sus instituciones desde hace 79 años. El mensaje ha sido redifundido por los cargos políticos, de Gabriel Rufián a los antedichos Torra y Aragonès.

Torra y Aragonés reivindican a Companys

El joven vicepresidente de la Generalidad, Aragonès, asegura que "la sociedad catalana no se rendirá y que no se rindió durante el franquismo". "Si en unas circunstancias mucho más difíciles nadie se rindió, nosotros tampoco lo haremos ahora", abunda. Su abuelo fue el alcalde durante el franquismo de Pineda de Mar. Al igual que Lluís Llach o Carles Puigdemont, su familia rebosa antecedentes franquistas. "Que el recuerdo de Companys nos estimule para seguir adelante por un país libre", dice.

El presidente de la Generalidad, Quim Torra, se pone lírico. Recuerda la última carta de Companys a su esposa. En ella le recomendaba que no agachara la cabeza, que se mantuviera firme. Torra insta al "pueblo de Cataluña" a "no desfallecer". El gobierno regional estará a la altura del ejemplo de Companys y "no desfallecerá", afirma.

Continúan los actos de sabotaje

El separatismo está en pie de guerra contra España. Continúan los actos de sabotaje, esta vez protagonizados por adolescentes que salen los institutos a cortar carreteras. En las estaciones de tren se destrozan las máquinas expendedoras de billetes. "Hoy no se paga", proclaman los separatistas en sus redes.

Un grupo de universitarios se encierra en el rectorado de la universidad de Lérida y un grupo de separatistas convoca un vermut por la causa en Tarragona a partir de las once. Los Mossos han cerrado el parque de la Ciudadela, donde está el Parlament. Temen su ocupación.

La protesta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), las marchas a la romana sobre Barcelona, comenzará mañana, a partir de las siete. La entidad ha perdido el liderazgo de las revueltas en favor del Tsunami de Guardiola.

Mientras tanto, el Aeropuerto del Prat ha recuperado la normalidad. Cientos de individuos que provocaron los disturbios han hecho noche en las instalaciones y las han abandonado sin ser identificados.

Protestas y normalidad

Por su parte, la portavoz del gobierno regional, Meritxell Budó, intenta conciliar los disturbios con el papel institucional. Asegura "comprender" y "compartir" las "movilizaciones", en alusión al intento de asalto al aeropuerto, pero dice que el ejecutivo autonómico tiene que hacer compatibles las protestas con la normalidad.

El separatismo teme la aplicación de un nuevo 155 y presume de las cargas de los Mossos como una actuación preventiva al tiempo que alienta las protestas.

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