El kit del 'Tsunami Democrático' para responder a la sentencia: sillas, transistores y comida para varios días

El separatismo trata de organizarse, sin mucho éxito y Torra dice que "responderá al torpedo" del fallo del Supremo.

Esmeralda Ruiz

El temor a la desmovilización y por consiguiente, a un nuevo pinchazo en la calle para responder a la sentencia ha desatado un auténtico bombardeo de llamamientos desesperados a través de mensajes en las redes sociales por parte de las entidades separatistas y plataformas anónimas como el Tsunami Democrático –cuyo origen sigue siendo impreciso– para estar "preparados para una respuesta rápida".

Los últimos movimientos en la cúpula policial, con una reunión este martes al más alto nivel con presencia de representantes del ministerio del Interior para perfilar el dispositivo postsentencia hace creer al independentismo que el fallo podría publicarse, incluso, a finales de esta semana. No es, desde luego, lo que trasladan desde los mandos policiales que aseguran que lo de ayer "no fue una reunión extraordinaria" y que "habrá más en los próximos días" ya que la intención de los Mossos es la de adelantarse a las movilizaciones y blindar infraestructuras clave que podrían ser escenario de las protestas.

El kit de básicos del Tsunami Democrático

En cualquier caso, el independentismo llega completamente desorientado a esta nueva prueba para medir músculo en la calle y según cifras oficiales publicadas por las propias plataformas, no son más de 80.000 los inscritos para "autoorganizar" la respuesta a la sentencia que reclaman las entidades con apoyo expreso desde la Generalidad aunque, desde la barrera. Lo último ha sido la propuesta del llamado Tsunami Democrático pidiendo tener preparada una mochila para el día de la sentencia con un kit de básicos: radios para tener localizada a los Mossos y hacer un seguimiento puntual del operativo policial a través de las emisoras públicas –ya se hizo durante la jornada del referéndum ilegal– calzado cómodo, comida y agua para varios días.

"¿Y si vives fuera de Barcelona? Hay que estar preparado para coger el coche o el transporte público. Te tendrás que mover a toda prisa", dicen en sus canales de comunicación donde insisten en rebotar estos mensajes "a todo el mundo de tu entorno". Prueba de la desmovilización es que los CDR, que han anunciado que se sumarán a las marchas de tres días consecutivos que promueven las entidades ANC y Òmnium, han tenido que recurrir a crear en las últimas horas nuevos perfiles en las redes sociales para "tener más eco en las convocatorias".

Torra apoyará la desobediencia "desde lejos"

"Si la sentencia no es absolutoria, el Parlamento tendrá que tomar una decisión basada en la democracia, los derechos humanos y el derecho a la autodeterminación", es el mensaje que ha lanzado este miércoles el presidente catalán, Quim Torra, en la cámara autonómica pero sin mayor concreción. En la Generalidad llevan meses anunciando que habrá una respuesta institucional a la sentencia pero con un secretismo absoluto sobre a qué se refieren. Secretismo que hace sospechar al separatismo más radical que, en realidad, no existe un plan trazado como respuesta al fallo del TS.

Más allá "del compromiso con la república y la defensa a la autodeterminación", ni en JxCAT ni en ERC han sido capaces de detallar sus intenciones. La única, la diputada del partido del fugado, Carles Puigdemont, Laura Borràs, que la semana pasada apuntaba a que ella "se quedaría en su despacho", encerrada, como en 2017 hizo el exconsejero preso, Josep Rull, de optar el Gobierno en funciones por intervenir la autonomía como respuesta a un nuevo golpe en Cataluña en respuesta a la sentencia.

Este miércoles, en la sesión de control al Gobierno, el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, sorprendía incorporando un nuevo concepto abstracto, en este caso para contentar a la CUP ante sus interpelaciones: "El Gobierno expresará su apoyo a todos los represaliados del 1 de octubre y actuaremos con mirada larga y mano tendida". Mirada larga como respuesta a la sentencia que hace prever que el único plan que tiene en mente el Ejecutivo de Torra, por temor a una posterior acción judicial, será el de recurrir a la habitual declaración de intenciones plasmada en un comunicado.

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