Puigdemont acusa al Estado: "Si me pusieron una baliza me pueden poner una bomba"

El presidente prófugo, protagonista de un libro en el que afirma que "no me veo como un líder, pero la historia me contradirá".

Pablo Planas (Barcelona)

El prófugo Puigdemont no se tiene por un líder carismático, pero se teme que la historia le desmentirá. Además, se confiesa preparado para soportar una condena de prisión en España, teme que el Estado acabe con su vida y considera que Cataluña está en guerra con España. A esas conclusiones ha llegado en los últimos meses y las ha vertido en un libro de "conversaciones" en el que el periodista belga Olivier Mouton ejerce de amanuense. El libro se titula "La crisis catalana, una oportunidad para Europa" y se presenta este martes en Bruselas.

El expresidente de la Generalidad se muestra convencido de su papel trascendental. "No me veo a mí mismo como un líder, pero la historia me acabará contradiciendo", asegura en uno de los pasajes del libro en el que también afirma que le posee una "pulsión anarquista". Para Puigdemont, el "exilio" es un "fracaso personal" y afirma que abandonará la política para "recuperar la libertad" cuando se haya resuelto la "crisis". Pero no se marca plazos. También pide una mediación europea para resolver el contencioso y propone al presidente del Consejo Europeo Donald Tusk para ese papel.

Puigdemont habría abandonado el unilateralismo y estaría dispuesto a negociar con el Estado, pero cree que todavía no se dan las condiciones adecuadas por la situación personal de los miembros de su gabinete, presos o fugados. Tal vez a medio plazo y a través del "diálogo", apunta, se pueda resolver.

El líder separatista también se muestra muy preocupado por su seguridad y pone como ejemplo la baliza adosada a los bajos de su coche y que habría facilitado la detención en Alemania. "Si pusieron una baliza podrían haber puesto un explosivo. ¿O es que hay que recordar que España hizo la guerra sucia contra ETA?", declara Puigdemont en el libro.

En cuanto a su paso por la prisión alemana de Neumünster, Puigdemont afirma al respecto que "ya hace muchas semanas que estoy mentalizado de que estamos en guerra contra España. Al entrar en la prisión he tenido la sensación de que volvía a la niñez, cuando vivía en un internado en época de Franco" y añade que lo único que añora en la cárcel es el café expreso".

Reunión con Rajoy

El libro aporta pocos detalles sobre los acontecimientos que precipitaron su fuga, pero admite que Rajoy le advirtió de las consecuencias en una comida a solas en Moncloa. Habla Puigdemont de una comida "agradable" y ambiente "muy correcto". "Entonces le anuncio que celebraremos un referéndum aunque tenga que ser sin su acuerdo. 'No lo haréis, no es posible, lo impediré' replica".

En cuanto a la mansión de Waterloo, Puigdemont asegura que "se sostiene gracias a la solidaridad de muchos catalanes que quieren que sigamos trabajando en el exilio en las condiciones más dignas".

También insiste en que no se esperaba la reacción "violenta" del Estado durante el referéndum del 1-O y que "no tenía la sensación de estar involucrando a la gente en una cosa peligrosa".

Sobre su futuro, asegura que está preparado para pasar una larga temporada en el extranjero pero también para ser encarcelado en España "si es necesario". Respecto a las negociaciones con Sánchez, se muestra optimista por el cambio de registro del Gobierno con Cataluña y pondera la posibilidad de celebrar un referéndum en el que vote el electorado de toda España. "No es lo habitual, pero podemos hablar", asegura el prófugo.

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